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Errores a la hora de Crear un Negocio o Empresa. Los Errores que debes evitar.

20 de enero de 2011



Roberto Menéndez Fernandez escribió un artículo hace tiempo, el cual hablaba de los errores más comunes que debemos evitar cuando vamos a dar de alta un negocio


Este artículo que voy a mostrar a continuación, fue publicado por la revista española Emprendedores hace ya mucho tiempo,y ahora intentaré sacarlo del olvido, ya que es un artículo muy detallado y completo: 15 Errores que debes evitar a la hora de crear un negocio.

1-LAS PRISAS

Las prisas son nefastas para casi cualquier aspecto de tu vida, y por supuesto que a la hora de crear un negocio has de evitar tomar acciones precipitadas, sean estas a la hora de escoger un local, tu banco, tus colaboradores (empleados, proveedores, colaboradores...) así como a la hora de crear tus procedimientos. Toma tu tiempo para crear un buen Plan de Negocios que te ayudará como guía a la hora de realmente llevar a cabo tu negocio. Ganarás tiempo y dinero y evitarás grandes disgustos.

2-NO ESCOGER EL NEGOCIO ADECUADO PARA TU PERSONALIDAD

¿Eres una persona que busca seguridad? Si es así, tal vez el mejor tipo de negocio sea una franquicia que aporta un conocimiento del sector y una estabilidad mayor a cambio de un canon. ¿Eres una persona poco consistente con continuos cambios de humor? En ese caso, realmente quieres abrir un restaurante donde estarás cara al público durante largas horas. ¡Tal vez una empresa comercial donde podrás explotar tus habilidades sería una mejor opción! Si tu negocio es unipersonal, escoge un negocio que se adapte a tu personalidad y a tu realidad y necesidades. Si vas a tener socios, intenta complementar tu personalidad con la de tus socios.

3-QUEMAR LOS BARCOS.

Durante la conquista de México por parte de los españoles, Hernán Cortés en un arranque de temeridad, mandó quemar los barcos en los que habían alcanzado las costas americanas con el fin de evitar una huida en masa por parte de sus hombres. Tuvo suerte y le salió bien la jugada. Nosotros, por fortuna, no tenemos esa necesidad. Si no estamos absolutamente seguros de nuestras posibilidades, o si queremos minimizar el riesgo, no tenemos por qué quemar los barcos. Hay multitud de opciones para tejernos una buena red de seguridad. Si no estamos seguros del éxito de nuestro negocio, podemos buscar alguna actividad que podamos hacer a tiempo parcial, que nos guste, y sin necesidad de dejar nuestro trabajo en caso de que sea ésa nuestra fuente de ingresos. Crear un negocio puede ser compatible con otras actividades.

4-NO CONOCER LOS COSTES EXACTOS DE NUESTRA ACTIVIDAD

El fin de una empresa no es “vender y cuanto más, mejor”. El fin de una empresa es conseguir beneficios. Si no cuidamos nuestros márgenes de contribución, no podremos saber si estamos generando beneficio potencial. Es preciso tener absolutamente claro el desglose de costes fijos y costes variables de nuestro negocio.

5- NO CUIDAR LOS DETALLES

Con tan sólo darse un paseo por la ciudad, o mejor aún, por un centro comercial, es realmente sencillo encontrar locales cercanos uno del otro, dedicados a la misma actividad. Unos están vacíos y otros a rebosar. ¿Suerte? No creo. Los locales que están llenos ofrecen lo que los clientes buscan. Muchas veces es cuestión de detalles: decoración, ambiente, productos. Si tu negocio es cara al público, puede ser que tengas el mejor producto del mundo pero si el cliente no se encuentra cómodo en tu local, tal vez no entre. En el caso de que tu negocio no sea cara al público, piensa en cómo vas a llegar a tu cliente. Acaso la publicidad que envías realmente no motiva al cliente a llamarte, o tal vez las personas que le atienden al teléfono no son del todo agradables. Entonces, ¿cómo harás que el cliente esté motivado para adquirir tu producto? (qué por otra parte puede ser el mejor del mundo).

6- NO QUERER / NO SABER VENDER

El que tiene una empresa debe saber (o querer saber) vender. El fin de toda empresa es conseguir beneficios. Si no vendemos no conseguiremos el margen de contribución necesario para alcanzar esos beneficios. Si no sabemos vender, hagamos por saber. Si aún así no queremos / no podemos, busquemos a los profesionales que lo sepan hacer. Sean internos (vendedores propios) o externos (una red de distribución). Vendas directamente o no, has de tener una actitud de atención continua al cliente. Hay un sabio refrán judío que dice “Si no sabes sonreír, no abras un negocio”.

7-NO DEJARSE ACONSEJAR POR PROFESIONALES

Admitámoslo, nuestros amplios conocimientos no abarcan toda el conjunto de leyes y normativas mercantiles a los que nuestra empresa se tiene que acoger. A no ser que tu negocio sea precisamente un gabinete jurídico o una asesoría de empresas, mi recomendación es que te dediques a lo que sabes hacer (hostelería, software, consultoría, selección de personal, fontanería, etc...) y que te sepas rodear de los profesionales que te pueden aconsejar mejor. No es necesario incorporarlos a tu empresa en muchos casos, externaliza.

No lo dudes, déjate aconsejar por profesionales y que tu empresa se dedique a lo que sabe hacer bien.

8-NO SER EXIGENTE

Exige siempre lo mejor de tus colaboradores. Recompensa sus esfuerzo adecuadamente, ellos lo agradecerán y tú empresa se beneficiará. Esto es válido tanto para colaboradores internos (empleados) como para externos (proveedores). Nunca te conformes con menos.

9-NO SER REALISTA

Este punto se ha tocado en anteriores pero merece la pena recalcar su importancia. ¿Realmente podrás cubrir durante un año una estructura de costes fijos de tener una oficina de 200 metros en la calle Serrano con 3 empleados sin tener aún clientes ni cartera de productos? ¿Eres una magnífico programador? ¡Entonces igual lo tuyo es dedicarte a programar y contratar los servicios de una oficina virtual y buscar un distribuidor que se ocupe de vender tu magnífico programa! Seamos realistas. Conozcamos nuestras limitaciones, nunca con el fin de desanimarnos, sino con el fin de dimensionar nuestro negocio a nuestra realidad socio-económica. Lo contrario es jugar a la lotería y no tiene nada que ver con un proyecto empresarial, mejor ir al Casino, es más divertido y arriesgamos menos.

10-NO LLEVAR A CABO UNA PREVISIÓN FINANCIERA ADECUADA

Muy interrelacionada con el punto anterior. Hay que hacerse la pregunta “¿Cuánto tiempo podré soportar mis gastos fijos con los recursos que tengo actualmente?" Debemos dotar a nuestra empresa con una previsión financiera adecuada para aguantar los primeros meses/años. Esto no quiere decir que necesitamos una fortuna para financiar eternamente una serie de locales y/o empleados. Significa que el comienzo puede ser duro y las ventas a veces no llegan tan rápidamente como nosotros desearíamos. Por tanto, seamos prudentes y cubramos nuestras espaldas ya que una empresa de nueva creación es precisamente eso: nueva, e implica un desconocimiento parcial de la realidad a la que nos vamos a enfrentar.

11- NO DISPONER DE UN PLAN DE NEGOCIOS (BUSINESS PLAN)

No disponer de un buen Plan de Negocios es equiparable a embarcar hacia Pernambuco en una lancha sin mapas, ni remos ni brújula. ¿Puedes llegar? Sí claro... ¿pero cómo y cuándo y después de cuántas vueltas? El Plan de Negocios es una herramienta fundamental que establece las bases de tu negocio, fija una misión y una dirección. Dispone la estrategia e indica las tácticas para alcanzar tus metas. Y por último, pero no por ellos menos importante, nos ayuda a hacer un control y seguimiento y, por supuesto, rectificar cuando las decisiones no sean las adecuadas.

12.NO PAGAR / NO COBRAR

Tan grave es uno como el otro. El punto 8 nos recordaba que hay que ser exigente con nuestros colaboradores, no podemos serlo si no pagamos. Un empleado o proveedor enfadado puede ser una fuente de terrible publicidad para nuestra empresa. Por otra parte, si no cobramos, estamos financiando las actividades de los demás. Si tu negocio NO es una financiera, no financies más de los estrictamente necesario. Un cliente no debe ser eximido de pagar puntualmente por “ser un buen cliente”.

13- CONFUNDIR LA CAJA DE LA EMPRESA CON TU BOLSILLO

La caja de la empresa es sagrada. La caja de tu empresa no es tu bolsillo, la caja de tu empresa está ahí para hacer frente a las obligaciones financieras de la empresa. El efectivo no es igual a beneficio, es tan solo efectivo. Búscate un buen contable interno o externo dependiendo de tus necesidades y déjate aconsejar.

14-NO CALIBRAR LA IMPORTANCIA DE LA PUBLICIDAD Y PROMOCIONES

La publicidad y las promociones son fundamentales. Sin ellas, el mundo exterior (léase clientes), no nos conocerán. Escoge la forma de publicidad y promoción más adecuada para tu empresa y no te dejes llevar por cantos de sirena. ¿Realmente crees que un anuncio a nivel nacional en la televisión que cuesta 30.000 € por 15 segundos nos ayudará a tener más clientes en un restaurante de Cáceres? ¿No sería mucho más interesante invertir ese dinero en prensa local y gastando tan solo una pequeña fracción? En cambio, si nuestra empresa se dedica a vender servicios de consultoría, ¿Realmente servirá anunciarse en los multicines durantes una sesión de cine de adolescentes? ¿No sería mucho más interesante una campaña telefónica atacando una base de datos de empresas potenciales perfectamente segmentado hacia nuestra área de negocio? Según algunos estudios, una empresa promedio que deja de llevar a cabo acciones de marketing sufre un descenso en sus ventas de entre un 15% y un 30%.

15-NO CUIDAR A SUS CLIENTES / COLABORADORES

Es un dato por todos conocido que cuesta diez veces más obtener un cliente nuevo que retener a un actual. Lo mismo se podría aplicar a los colaboradores (empleados, proveedores, etc...). No es necesario implantar una sofisticada solución de CRM (Customer Relationship Management) para poder mimar a los clientes. Nuestros clientes y colaboradores son un importante activo de nuestra empresa y deben ser tratados como tal.






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1 comentario

  1. Por este motivo es necesario que los emprendedores se capaciten de manera adecuada antes de dar vida a su propio negocio. La adecuada formación ayuda a prevenir los errores más comunes y, de este modo, se generan los conocimientos necesarios para alcanzar de manera más rápida y eficaz los objetivos propuestos.

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