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¿Nueva Burbuja tecnológica? Estudio a Fondo

16 de junio de 2011



Antes de pasar a analizar si nuestras actuales puntocom se encuentran en una burbuja similar a la que se produjo a finales de los 90, pasaremos a la definición de burbuja especulativa.

Una burbuja se produce cuando los precios de determinados activos suben de forma irracional, con criterios basados en una posible demanda explosiva. Una burbuja explota cuando se ha alcanzado tal rentabilidad que ya no es posible una nueva revalorización sobre ese activo. La pregunta es si estamos viviendo nuevamente una burbuja tecnológica.

La mayoría de opiniones se centran en un blanco o negro. Mientras los grandes inversores no se fían, ya que consideran que los precios de estas compañías están "inflados", y razón no les falta, por poner un ejemplo, LinkedIn tiene un precio por acción de 75 dólares a pesar de que por ahora su modelo de negocio no demuestra su sostenibilidad en el tiempo. Si la comparamos con Apple o Microsoft, que son dos empresas tecnológicas con productos físicos y cadenas de distribución con un modelo de negocio rentable y demostrado, podríamos decir que si LinkedIn vale 75 dólares por acción, Apple y Microsoft deberían estar en torno a los 725 dólares por acción, y esto no sucede así.



Por otro lado Enrique Dans argumenta que esta nueva era tecnológica no corre el peligro de burbuja que existía a finales del año 90, ya que él considera que las puntocom de los 90 se basaron en una medición totalmente especulativa e incluso se lanzaron al parqué antes de tener beneficios, por lo que se hizo una inversión especulativa en algunos casos, basándose en la deuda de estas empresas, y en otros casos basándose en una futura promesa de rentabilidad que no llegó a producirse.

Es cierto que empresas como Google, Facebook  tienen un modelo de rentabilidad basado en ingresos publicitarios, teniendo la garantía de que mes a mes sus ingresos crecen al igual que el número de usuarios que utilizan sus servicios. Por otro lado, Groupon tiene un modelo de intermediación publicitaria, y probablemente Twitter, a pesar de la alta valoración que tiene en el mercado, aún no ha obtenido una rentabilidad acorde a su valor.

Creo que ninguna de las dos opiniones está equivocada, aunque no podemos pretender que sea blanco o negro, ya que en este caso, en la inversión en empresas tecnológicas deberíamos usar toda la escala de grises.

La pregunta no es si hay burbuja tecnológica o no, sino cuando estallará la burbuja y a qué empresas afectará, ya que dentro de estas empresas, las hay que están diversificando en otros productos y las hay que están empleando todo su capital en un solo foco, que es internet. Google no se la está jugando todo a un único modelo de negocio, por lo que dentro de unos años, podremos ver que esta empresa formará parte de otro tipo de negocios tecnológicos y energías renovables, dos sectores en los que está invirtiendo actualmente.

¿Son Una inversión rentable?

A día 16 de junio del 2011, podría afirmar que todo inversor que mantenga su inversión a largo plazo en estas empresas, perderá dinero. En cambio, el momento de salida al parqué es un momento ideal para realizar una inversión y mantenerla a corto.

Nadie puede predecir el futuro del crecimiento de estas empresas, aunque si usamos el sentido común hay más probabilidad de que caiga Groupon o Linkedin a que lo haga Apple y Microsoft que están constantemente innovando. No podemos saber si nos encontramos ante una burbuja especulativa, haciendo uso de la especulación en mercados que no sabemos cómo se comportarán.

El problema de estas empresas es que no dependen expresamente de su servicio, sino también de las modas (que pueden ser pasajeras) y de la competencia que pueda salir, aunque es cierto que ya notamos algunos descensos en el crecimiento de algunas empresas, como es el caso de Facebook. La compañía de Zuckerberg crecía a un ritmo trepidante e imparable hacia los 700 millones de usuarios y hoy día, a pesar que están creciendo el número de conexiones en países emergentes, Facebook ha notado un descenso considerable en su crecimiento, además de que en Estados Unidos, 35 millones de cuentas se han dado de baja en la red social.

El mayor problema de invertir en estas empresas.

El problema que claramente se ve es la alta revalorización que estas empresas alcanzan en la bolsa durante las primeras horas o días. Llegan a subir tanto su valor que tocan el techo rápidamente, por lo que después únicamente queda la bajada del precio de las acciones. Los traders lo saben y convierten la salida en bolsa de las empresas tecnológicas en miles de millones de beneficios en una sola mañana, pero pocos inversores se arriesgan a mantener su dinero a largo plazo.

Por tanto, volviendo a la definición de burbuja, diríamos que no es una burbuja, ya que no todas estas empresas cerrarán sus puertas al no encontrar rentabilidad, pero su crecimiento tiene un tope que se suele alcanzar muy rápido, por lo que sí que es una burbuja para el inversor a largo plazo y muy rentable para el inversor a corto en el momento de su salida. Contradictorio, ¿verdad?.






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