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La importancia de mantener formada a la plantilla en nuestro negocio

6 de marzo de 2012



El trabajador se ha incorporado a la empresa con un determinado perfil, diseñado en su momento y ejercido su labor diaria con competencia demostrada. Desde su incorporación hasta hoy han transcurrido unos años y sus capacidades formativas están empezando a tener deficiencias en algunos conceptos, bien por el desarrollo natural del negocio donde se mueve, bien porque el negocio ha girado en otros sentidos.

Si, como ejemplo, ponemos el gestor comercial de cuentas, observaremos que en su día incorporación habremos seleccionado una persona licenciada en Administración o Dirección de Empresas, Derecho o en su caso, Diplomado en Empresariales como titulaciones más habituales, sin denostar otras amplias posibilidades.

Si han transcurrido diez años, por ejemplo, desde su incorporación sus conocimientos en productos y ventas han podido quedarse atrasados, aunque muy válidos en otros momentos de su vida laboral. Un ejemplo para entender esta reflexión viene dado por los productos financieros nuevos que han salido, casi semanalmente en el mercado de las finanzas. Si hablamos de seguros, la normativa, los productos, las obligaciones, garantías y características de cada producto fluctúan con los años y nos vemos obligados a mantenernos alertas y en constante formación. En medicina ocurriría otro tanto.


Vender en época de bonanza es fácil, todo el mundo compra y no regatea. Sin embargo, vender en época de crisis es complicado, difícil y hasta imposible. Sin embargo en el mercado siguen saliendo estudios y nuevas maneras de técnicas de venta. Sigue siendo interesante estar formado en el mundo de la venta, buscando esos resquicios que permiten hacer una venta más fácil.

La información puntual y en conocimiento de los productos implica tener a un empleado actualizado y en pleno rendimiento en su puesto de trabajo incluyendo la experiencia de su vida laboral.

La formación como motivación

Las grandes y medianas empresas llevan consigo unos problemas inherentes de los recursos humanos. Pueden ser clasificados en tres grandes bloques: formación por normativa legal, formación complementaria al perfil profesional o formación motivadora motivada por la desmotivación que día a día en el mundo laboral puede ocasionar en la plantilla.

Para esos elementos circunstanciales, la empresa tiene la facultad de motivar formando en las verdaderas razones de su desmotivación y quejas, sirviendo de componente formativo y hacer al empleado más importante dentro de la empresa.

El beneficio conseguido consiste en parar un día en la casuística de la empresa y reflexionar sobre el presente y futuro más inmediato de su puesto de trabajo y empresa, con el objetivo de renovar fuerzas e intereses en la plantilla.

Formación como normativa legal

Constantemente aparecen nuevas normas y reglamentos en el mundo laboral como la prevención de Riesgos Laborales como ejemplo. En ocasiones, la normativa implica que toda la plantilla de la empresa debe ser formada en alguna materia en concreto.

Es obligación del departamento de Formación, formar a toda la plantilla de la manera más útil para la normativa y la empresa de esa formación reglada por normativa legal.

En finanzas, unos ejemplos puede ser la normativa de blanqueo de capitales, de protección de datos o sobre determinados productos financieros.






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