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Trabajo mal pagado

7 de mayo de 2012



La crisis agudiza el ingenio o el tiempo invertido en el trabajo. Cada día más se hace frecuente la necesidad de buscar más de un empleo y compaginarlo para alcanzar esa cifra mítica que permite pagar los gastos mensuales y vivir dignamente, sin grandes lujos. 



No sé si les pasa, pero sé a quién le pasa. Un amigo de un servidor, permítanme no citar su nombre, lleva su vida laboral compaginando esfuerzos para llegar a fin de mes. Otros no se presentan a diferentes ofertas de trabajo por las exigencias que piden los empresas desmerecen el sueldo y salario que ellos buscan. Otros trabajos pueden ser inferiores a nuestras cualidades y nuestras posibilidades.



Se hace real, la frase de trabajo ahílo, pero… ¿a qué precio?




 Compaginar esfuerzos



Se estudia una de esas carreras de difícil colocación y uno se lanza al mercado laboral. Las ilusiones se desvanecen porque no consiguen encontrar un trabajo que se adecue a los esfuerzos y estudios realizados. Se consiguen entonces, pequeñas experiencias laborales, que compartidas consiguen un sueldo a final de mes y, mis estudios y mis ilusiones, se ven fragmentadas en: un rato de profesor universitario o de instituto para mostrar las grandezas de la cultura a las nuevas generaciones. Escribo libros en mis ratos libres. Realizo algún encargo particular sobre el mundo profesional al que me dedico y me mantengo actualizado en las redes sociales en la búsqueda incesante de nuevos clientes.



Reparto mis horas entre tantas actividades para conseguir un poco de aquí, un poco de allí y otro poco de allá para conseguir la frase, de que estoy trabajando, pero cobro poco.



Injustas ofertas



Estoy en paro, me he dedicado a formarme  y buscar nuevas opciones laborales y de vez en cuando me llegan ofertas cuyas características son, en muchos casos, inasumibles. Una titulación excesiva para los contenidos laborales que exigen; una retribución laboral ínfima de acuerdo a sus exigencias laborales, unos esfuerzos de desplazamiento que asumen el beneficio obtenido, etc.



La búsqueda de empleo se convierte en la agonía del empleo perfecto, donde se compagine sueldos y salarios con esfuerzos y dedicación, en un mundo donde la demanda baja las dignidades y donde, cuando la necesidad aprieta, se encuentra trabajo, aunque no al precio deseable.



¿Conocen más casos?






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