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Cómo soportar un mal trabajo

29 de julio de 2012



Pensemos en dos cosas positivas: por un lado no existe el trabajo perfecto, ideal de los sueños y, por otro, todo trabajo tiene una remuneración salarial digna que nos motiva una calidad de vida y, que soporta nuestros gastos habituales. Sin embargo, nuestros trabajos han sido modificados por la crisis en algunos casos y, en otros, nos vemos obligados a trabajar en aquellas profesiones que no son de nuestro agrado, pero que soportan nuestra economía personal.

Lejos han quedado aquellos tiempos del trabajo ideal y, ahora nos encontramos ante excesivo número de horas de dedicación laboral, un tercio de cada jornada, a esfuerzos profesionales que en muchos casos no nos resultan satisfactorios y nos amargan la existencia.

Pero… ¿qué hacer?

Adaptarnos, en primer lugar. Esperar tiempos mejores, buscar las partes positivas del trabajo encontrado y sobre todo pensar, que esa dedicación laboral nos permite una vida personal más o menos satisfactoria que cubre nuestras necesidades personales y profesionales.

Ese es el mejor resultado posible, pero existen otros motivos o razones que harán más fácil nuestra vida laboral, en función, de que si nuestros problemas con el trabajo nacen de:
·         Un lugar físico poco agradable
·         Un ruido en nuestro entorno laboral
·         Una incierta empatía con nuestros compañeros
·         Un jefe poco líder de equipo
·         Un desplazamiento al trabajo que ocupa mucho de nuestro tiempo libre.
·         Un trabajo tedioso o aburrido que no esta acorde con nuestro talento
·         Un compañero poco afín a nosotros

¿Cómo resolvemos estas circunstancias?

Algunos tienen mayor o menor solución a nuestras inquietudes. En muchos casos, nuestro lugar de trabajo es nuestro espacio personal, que puede ser adaptado a nuestros gustos personales. Una pantalla de ordenador con una fotografía familiar en nuestro fondo de escritorio, el cubilete regalado por nuestros hijos o el abrecartas que te regalaron en el último cumpleaños, puede convertir nuestro frio lugar de trabajo, en algo más personal y afín a nosotros.

El ruido en la empresa es un tema muy conflictivo. Por un lado, estemos seguros de que ese ruido no es afín a la actividad productiva propia, porque entonces poco podemos hacer. Si el ruido procede de actividades personales del resto del equipo de trabajo, primero debemos acudir a la normativa laboral propia de la empresa y, en segundo lugar, a la negociación con el resto de compañeros. Normalmente es por la música de fondo, donde deberemos establecer diferentes contenidos musicales para cada día de la semana, en la que todos estemos a gusto y, todos nos encontremos satisfechos con lo que escuchamos mientras trabajamos. Negociación y tolerancia hacen que el ruido sea cada día una excusa menor para calificar nuestra subsistencia laboral en algo cada día menos negativo.

Trabajo en equipo, por definición, es la colaboración de todos para conseguir un fin positivo de la empresa. Trabajar con personas puede acarrear con problemas paralelos: compañeros que se dedican a inmiscuirse en la vida y maneras del resto, gente que habla más que trabaja y, aquellos que todo lo saben y que tratan de minar o estropear la buena relación entre todos los compañeros. La mejor solución, es pensar y actuar sabiendo que el trabajo no es un fin para las relaciones sociales, sino que para producir en el propio beneficio de la empresa. Que estamos para currar y no para hablar.

Me acuerdo de los comentarios de una compañera de trabajo de Madrid, cuando hablaba de que ella tardaba cerca de hora y media en llegar a su puesto de trabajo después de usar varios medios de transporte urbano. Ante este comentario, cualquier queja sobre la distancia al trabajo está meramente excusada. También es un buen método para utilizar el desplazamiento al trabajo para alguno de nuestros hobbies: escuchar música o leer libros.

Ya hemos escrito sobre las buenas o malas razones para ser un líder. Decir que tenemos un mal trabajo porque no soportamos a nuestro jefe, solo queda la excusa de responder a la pregunta ¿tenemos una opción mejor? Pero no seamos conformistas y, ante cualquier inquietud con el jefe del equipo, tratemos de mejorar la relación con los compañeros y armarnos de argumentos para defender nuestras ideas de mejora en el trabajo diario con la demostración de la utilidad de esas ideas que han sido rechazadas para demostrar que pueden ser adaptadas y mejoradas.

Utiliza la comunicación escrita para el trato con aquellos compañeros con los que no te llevas bien y no estás a gusto. Ello te permitirá tener tu relación laboral con las personas ingratas y, por otro lado, evita el desagradable encuentro personal con esas personas incomodas. Ahora no olvides, el trabajo no es responsable de las incomodidades personales.

Haz de tu ocupación, al menos un tercio de tu jornada diaria, una estancia feliz. Ante las incomodidades del trabajo, busca la parte positiva y piensa, que vas a dedicar muchos años a ese oficio y debe ser una de las partes positivas de tu vida, porque si no, sus consecuencias pueden ser incalculables. Involúcrate en tu trabajo para hacerle lo más atractivo e interesante posible.






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