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A la hora de buscar inversores, ¿buscamos capital o capital inteligente?

13 de enero de 2013



En ocasiones he visto cómo se ha llegado a ridiculizar a los emprendedores que buscan capital inteligente para sus proyectos, pues para algunos inversores es señal de que el emprendedor no tiene los conocimientos necesarios para lanzar el proyecto. Definimos qué es el capital inteligente.

Por capital inteligente entendemos aquellos inversores que no sólo van a aportar su inversión, sino sus ideas y conocimientos para ayudar al emprendedor. Dicho esto, si un inversor es inteligente, ofrecerá siempre, dentro de sus posibilidades, capital inteligente, pues entre otras cosas, es la mejor forma de proteger su propia inversión.



Un emprendedor no tiene por qué saber hacerlo todo. Imaginemos que queremos invertir en un tal Pablo Picasso, pues tiene un don en sus manos a la hora de pintar, pero Pablo Picasso, fuera de la pintura, no sabe por dónde comenzar para vender sus cuadros. Si un inversor cualquiera pone su capital, cientos de obras de arte muy valiosas pueden acabar en un desván. En cambio, si un inversor entendido y con contactos dentro del arte, ofrece capital inteligente, ambos obtendrán un suculento beneficio de dicha colaboración.

Esto nos lleva a otro punto, y es que de no ser por la falta de crédito que actualmente existe y por la desesperación que los emprendedores tienen por conseguir financiación para sus ideas de negocio, éstos no deberían coger el dinero de cualquier inversor, ya que parte de la rapidez del éxito de nuestro proyecto radica en los inversores que hay detrás de nuestra idea y en las sinergias que nos pueden proporcionar. Me explico.

Algunas webs de venta muy conocidas, consiguieron arrancar debido a que algunos de los inversores que había tras ellas, eran, o bien accionistas o bien dueños de empresas de transporte. De esta forma, pudieron enviar sus productos en un principio con coste nulo, y más adelante, con costes de envío muy reducidos. Digamos que el inversor aseguró el arranque del proyecto llegando a un acuerdo consigo mismo (o con otra empresa de la que es inversor). El problema de la logística fue algo de lo que nunca se tuvieron que preocupar estos emprendedores.

Otro ejemplo de capital inteligente sería el de ese emprendedor que se presenta para buscar financiación para un restaurante. Ya tiene visto el restaurante, su plan de negocio perfectamente elaborado, etc... El inversor, dueño de un edificio de oficinas, confía en el emprendedor y le dice que se olvide del local que ha visto, pues le va a financiar el proyecto, pero lo va a abrir en su mismo edificio, ya que no hay restaurantes cercanos, y de esa forma llegará a acuerdos en precio para las oficinas de su propio edificio.

Otros inversores tienen una amplia agenda de contactos que podrían ser potenciales clientes o proveedores de nuestro negocio.

Resumiendo: Si una misma idea de negocio parte de 2 emprendedores distintos y uno de ellos encuentra capital inteligente, probablemente acabe teniendo más éxito que el que sólo consigue capital, ya que como alguien me dijo alguna vez: "No busques a un inversor que sólo pueda ofrecerte dinero, ya que si no puede ofrecerte nada más, es un inversor demasiado pobre".

Claro que conforme está la situación del crédito, a ver quién es el emprendedor capaz de rechazar el dinero de un inversor.







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