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7 cosas por las que todos los emprendedores pasarán y mentalmente podrían no estar preparados.

28 de marzo de 2013



Tomar la decisión de emprender tu propio negocio, en ocasiones no es sencillo, sobre todo si nunca antes lo has hecho. Según el país en el que vivas, el simple hecho de constituir una empresa ya consigue echar hacia atrás a muchos emprendedores. Concretamente, las trabas burocráticas en España es la prueba de fuego para cualquier persona que desee abrir su propia empresa.

Aunque tras consultar diferentes empresarios en activo, muchos de ellos argumentan otro tipo de situaciones que algunos emprendedores se toman más en serio que otros, hasta el punto de desmotivarse. Ser empresario no sólo es tener un buen plan de negocio, una buena estrategia o un buen producto. No siempre será un camino de rosas, por lo que hay que mantener una motivación constante. Esta motivación puede comenzar a mermar por algunas pequeñas situaciones que vivirás. La mayoría de los empresarios consultados insisten en que hay que estar mentalmente preparado para ello y dejar algunos sentimientos a un lado.


1. Perderás clientes.

No todos los clientes estarán siempre contigo. Si bien es cierto que cuando hay una fuga de clientes, debemos analizar el por qué, también debemos tener muy presente que con otros puede no haber una solución, ya que podemos hacer un cambio en un producto o servicio para contentar a una gran mayoría, y perder una minoría.

Claro que la mayor desmotivación se produce cuando pierdes a un gran cliente. Imagina que conseguiste un cliente que te factura el 50% de las ventas totales. Esa circunstancia duele. De hecho debemos intentar saber por qué se va e intentar recuperarlo, aunque si una vez intentado, no es posible, hay que seguir hacia delante. Consejo: Ten cuidado con tener mucha exposición o dependencia a unos pocos clientes, ya que en estos casos no pierdes a un cliente, sino un alto porcentaje de la facturación. Este es el principal problema que se hacen autónomos para trabajar con una única empresa.


2. Perderás algunos amigos y tendrás tiranteces con familiares.

Siempre hemos dicho que al inicio del negocio le deberás dedicar cuerpo y alma prácticamente 24 horas. Eso dañará tu círculo social inevitablemente. Si el negocio es familiar, el estar todo el día con la familia (en casa y trabajo) podría acabar quemándote si no ponéis unas normas muy sencillas: "No se habla de los problemas de la casa en el trabajo, y no se habla de trabajo en casa"..

Además, recuerda intentar dentro de todo lo posible el separar las finanzas personales de las cuentas del negocio. Hay muchos negocios que no son rentables aún dando unos buenos beneficios. Debemos tener una contabilidad exacta del negocio. Eso nos evitará problemas familiares a medio plazo.

3. El dinero, la deuda.....

La mayoría de los negocios sea del tamaño que sea, probablemente todos y cada uno de ellos, hayan tenido el mismo problema durante la apertura o crecimiento, y es que hubo problemas de liquidez en un momento dado. Se acumularon las facturas, se retrasaron los pagos o, sencillamente fallamos en las previsiones. Algunos de estos empresarios aseguran que llegada esta situación, por la que casi todos han pasado, hay que saber estar tranquilo y no perder el sueño. Eso sí, hay que buscar soluciones al problema. Sobre todo, coinciden, al igual que cuando hablamos de educación financiera, en que tengas mucho cuidado con el sobre-endeudamiento: "Más vale un crecimiento lento, paulatino y sano que crecer rápido y quedarte en el camino endeudado".

4. Los empleados fallan pero no existe el trabajador perfecto.

Cierto es que en el mercado laboral hay personas que ojalá nunca hubieras tenido trabajando. Desmotiva el contratar al una persona, pagarle bien, y que te engañe de cualquiera de las formas que se puede engañar a un empresario.

Otros empresarios cometen el error de buscar al trabajador perfecto, y eso probablemente no exista. Es como el matrimonio, donde debes conocer sus virtudes y asimilar sus defectos, pues todo el mundo tiene defectos.

5. El estrés.

Muchos nuevos emprendedores no conocen el poder destructivo de eso que llamamos estrés. El estrés es algo que o bien tienes la fuerza mental necesaria para dominarlo, o al final acabará contigo. Coinciden muchos empresarios que todo emprendedor debería compaginar su negocio con el deporte o yoga.

6. Las ventas.

No todos los emprendedores están acostumbrados a vender. Claro que siempre se puede aprender. A otros no les llama la atención. El caso es que saber de ventas es necesario, y no sólo por el hecho de vender un producto o hacerte con un cliente. Emprender es vender, ya que te vendes para captar financiación, te vendes (negocias) para conseguir mejores descuentos, etc... En ocasiones desmotiva al darte cuenta que tu negocio no factura lo suficiente por el simple hecho de que no tienes buenos vendedores. Por suerte, aquí tenemos los 15 hábitos de los vendedores de éxito, por si te sirve de ayuda.

7. Puedes fracasar...

Es incontrolable. Todo el mundo le teme al fracaso. Es más, muchos no hacen nada por el miedo a fracasar, y eso ya es un fracaso en toda regla. Algunas personas, tras intentarlo, cierran el negocio, sus cuentas del banco se quedan a cero y terminan metidos en la cama con un estado depresivo. Otros fracasan 3 veces y lo intentan una cuarta como si nada hubiera pasado.

El fracaso es una posibilidad que siempre estará ahí. Asúmelo y enfréntate a esa posibilidad. No creo en la suerte (en la buena), pero en algunos momentos sí que podría creer en un golpe de mala suerte. Sea como fuere, y aunque suene a frase hecha, una persona no fracasa hasta que deja de intentarlo. Quizás el fracasar sea la parte más dura para la que no todo el mundo está preparado mentalmente.







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