martes, 25 de junio de 2013

La clave de los ricos: trabajo, riesgo y... ¿suerte?



Michael Lewis, autor del Best Seller The Big Short y MoneyBall, opina que no hay que subestimar los efectos de la suerte en las empresas y el éxito de cada persona

"El éxito, dijo en su discurso en la Universidad de Princeton, a menudo proviene de la suerte y la casualidad, sin embargo, muchos tienden a racionalizar su éxito derivado del talento, trabajo e inteligencia".

Es un discurso con el que no estoy muy de acuerdo aún llevando parte de razón, pues personalmente yo no creo en la suerte (la buena), pero sí creo en la mala suerte, y es que puede ocurrir, y supongo que ocurrirá a menudo, que muchas personas o empresas den lo mejor de sí mismos, haciendo las cosas bien, y se den circunstancias incontrolables que les lleven al fracaso. Claro que sería improbable que alguien que haga las cosas muy mal, consiga tener éxito (suerte).

Para mí la suerte es el trabajo duro, asumir riesgos que otros no toman y que en esos riesgos que asumimos se produzca una ausencia de mala suerte.

Según un reciente estudio que investiga las opiniones de los millonarios, empresarios y CEOs, muestra cómo algunos de ellos dicen que la suerte jugó un papel importante en su éxito, pero para la gran mayoría de ellos, el trabajo duro, la educación y preparación, así como la toma de riesgos jugaron un papel mucho más importante.

Entre las personas con un capital de más de 5 millones, más del 98% citaron el trabajo duro y la inversión inteligente como el mayor motor de generación de su riqueza personal.

Claro que más del 50% reconocen que "estaban en el lugar correcto en el momento adecuado", y ese fue un factor muy importante para su éxito financiero.

Los propietarios de empresas son los que, sin embargo, más suelen nombrar el factor suerte cuando hablan de su éxito.

No obstante, está claro que llegados a este punto, puede que algunos estén tergiversando la palabra suerte con el aprovechar una oportunidad que está para todos y que sólo unos pocos son capaces de detectar y aprovechar. Las oportunidades están para todos, y muchísimas personas tienen muchas ideas, pero muy pocas son las que acaban convirtiendo sus ideas de negocio en una empresa, únicamente por tener miedo al fracaso o adversión al riesgo.

Casualmente, las personas más afortunadas (las que más suerte dicen tener) suelen ser personas mejor preparadas que el resto con unos hábitos de aprendizaje continuos. No importa si hablamos de negocios o de inversión. En cualquiera de estos campos, la persona más preparada es la que más suerte tiene.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, no hay ni un sólo millonario en el panorama actual que no haya trabajado muy duro y haya perdido días enteros poniéndose al día en lo que necesitaba para lograr el éxito. Es decir, se preparaban para recibir la suerte.

En resumen:
  • Trabajo duro + preparación =  éxito (buena suerte)
  • Pereza + desidia + dejadez  =  fracaso (mala suerte)
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