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10 rasgos de la personalidad que necesitas para ser un emprendedor y tener éxito en los negocios.

17 de julio de 2013



Para tener éxito no sólo necesitaremos una gran idea de negocio, un estudio de mercado, un plan de negocio perfectamente elaborado y la financiación necesaria para ejecutarlo. Está claro que damos por hecho que necesitaremos todas esas cosas, pero aún así, podemos fracasar como emprendedores. Necesitaremos algunas características o rasgos en nuestra propia personalidad, que si bien no traemos de serie, lo cierto es que podemos potenciarlos.

1. Mucha energía.

Energía y vitalidad es algo que caracteriza perfectamente a muchos grandes empresarios. Debemos ser personas muy activas. los buenos emprendedores siempre están pensando en nuevas ideas, estrategias, planes, etc... del mismo modo, una energía y mentalidad positiva nos ayudará a superar muchos baches en el camino. En los negocios hay que estar en constante movimiento.

2. Ser persuasivo.

Este rasgo caracteriza sobre todo a los grandes líderes. El arte de vender y el poder de persuasión son necesarios para ganarnos a las personas, bien sea nuestros clientes, inversores o empleados. (Leer: Cómo ser un líder más persuasivo y carismático)

3. Ser ingenioso.

Algunos grandes empresarios suelen solucionar muchos de los problemas que surgen de una forma que otros ni pueden llegar a imaginar. El ingenio es un rasgo de la personalidad que puede marcar la diferencia en muchos aspectos de la vida y muy útil en los negocios hoy día, pues otra cosa no, pero ingenio parece ser que se necesita en grandes dosis para sobrevivir en el mercado actual.

4. Mentalidad y actitud de ganador.

Incluso en las peores situaciones y dificultades, los empresarios exitosos siempre lo ven como una excelente oportunidad de recoger algo positivo de esa situación. Ellos normalmente están agradecidos por aquello que ha funcionado y aprenden de las cosas que no han funcionado. Nunca van a dejar de intentarlo. Si piensas como un ganador, aumentas la probabilidad de ganar.

5. Hacerse fuerte en las incertidumbres.

Los grandes empresarios son capaces de funcionar ante muchas incertidumbres. No tienen miedo de asumir  riesgos y se ven obligados a tomar decisiones difíciles ante situaciones muy complicadas. Cafasso, un coach ejecutivo, solía decir que si eres de esas personas que te paralizas cuando hay demasiadas piezas y contingencias en movimiento, probablemente el ser dueño de tu propio negocio no sea para tí, ya que para un hombre de negocios, así como para un gerente o líder, esa es su función en el día a día.

6. Ser oportunista.

Los empresarios tienen una clara mentalidad oportunista y siempre están alerta para sacar beneficio de una situación concreta. Es cierto que muchas oportunidades están para todo el mundo, pero sólo unos pocos están alerta para aprovecharlas. Cuando eso ocurre, el resto le llama suerte o "estar en el sitio idóneo en el momento adecuado". Ellos simplemente lo llaman aprovechar las oportunidades.

7. Aprender de los errores.

Aunque suene a tópico, los grandes líderes y empresarios aprenden de sus errores. No buscan culpables. Asumen su culpa y aprenden la lección. Sobre todo, no se avergüenzan de reconocer sus errores.

8. Ser un pensador.

El pensamiento es uno de los mejores activos en la empresa, y la mente de un empresario siempre está pensando, incluso cuando no está trabajando. Ejemplo: Richard Branson, el cual reconoce que durante sus vacaciones es capaz de encontrar nuevas ideas de negocio.

9. Ser un buen comunicador.

Quizás en España, lo de ser un buen comunicador no esté lo suficientemente valorado. De hecho, ni en las propias Universidades fomentan este arte, y por tanto, cuando conocemos a empresarios o líderes que son excelentes comunicadores, es cuando caemos en la importancia de este rasgo de la personalidad. Decir las cosas claras, perfectamente entendibles para todo el mundo y ser capaz de motivar o ilusionar únicamente con tus palabras, es una cualidad que marca grandes diferencias.

10. Ser luchador.

Nuestras ideas no siempre tienen éxito. Nuestras estrategias no siempre funcionan y en ocasiones o por momentos, nuestra competencia lo hace mucho mejor que nosotros. Cuando eso ocurre, jamás hay que ceder ni regalar nuestra posición. Hay que seguir luchando aprendiendo de lo que no funcionó y con la misma energía y vitalidad sin venirnos abajo ante las dificultades.







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1 comentario

  1. Y verdaderamente ser honesto y confiable sino lo demas no funciona por mucho tiempo

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