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9 errores comunes a la hora de hablar para el público.

6 de enero de 2014



Por un lado tendríamos a los Speaker, Oradores, conferenciantes (...o como se les llame ahora), por otro lado, las personas que suben vídeos a internet con explicaciones u opiniones destinadas a su público. Y por último tendríamos a las personas que por motivos profesionales deben hablar para un grupo reducido de personas en una presentación dentro de una reunión de negocios. (Leer también: Técnicas de los mejores oradores de TED)

El primer objetivo de todos estos grupos nombrados es exactamente el mismo: "no cansar o aburrir al oyente, intentando captar toda su atención y además denotar seguridad en nosotros mismos y en el contenido de nuestra charla". Es el objetivo en el que nos vamos a centrar, pues realmente es donde se comenten los principales errores que por suerte tienen solución.


1. Las "coletillas".

Probablemente todo el mundo haya tenido una "coletilla" (palabras o expresiones repetidas en todas las frases) a lo largo de su vida, y esperemos, por su bien, que haya tenido a su lado a una persona sincera dispuesta a avisarle, sobre todo si suele hablar en público o para un público.

2. Las palabras comodín y tartamudeos.

Los "ummm, uh, eh, aaaa" son denominados como "palabras comodín". Estas "no palabras" las incluimos dentro de las 10 palabras que debes borrar de tu vocabulario. No sé si alguna vez has comenzado a ver un vídeo en internet donde explican algo, y a los 2 minutos has tenido que dejarlo al provocarte una sensación de ansiedad debido a ese interés por ver un mensaje que parece te lo están trasmitiendo por capítulos y con gran cantidad de publicidad. Estas palabras, así como el tartamudeo son ideales para segar la capacidad de atención de los oyentes.

3. Hablando en voz demasiado baja.

Hay que proyectar la voz correctamente. La mayoría de las personas que hablan muy bajo suelen tener un problema de timidez e inseguridad. Pero hay un mínimo porcentaje de personas que hablan muy bajo porque nadie les ha enseñado a proyectar correctamente su voz. En cualquier caso, sea por el motivo que sea, la sensación que darás será la de inseguridad, así que es algo que se debe cambiar. Hoy día es más fácil que nunca el grabarte y escucharte a ti mismo en una charla. Es la mejor forma de ver en directo todos los posibles errores.

4. Apagar la voz al final de las frases.

Algunos oradores son conscientes de la importancia de resaltar contenido importante en las frases, pero olvidan mantener el tono de voz adecuado hasta el final de las frases. En una ocasión asistí a una charla donde el orador nos dejaba a medias, ya que apagaba la voz al final de las frases. Algunos oyentes lanzaron indirectas para que subieran el volumen del micrófono, lo que provocó que fuera molesto durante el tiempo que hablaba alto e igualmente no escuchábamos lo que decía al final de la mayoría de las frases.

5. Voz monótona.

Probablemente el condimento final para dormir al público. La voz no puede ser un encefalograma plano, y no se trata de provocar altos y bajos en el tono de la voz, sino en la entonación para mostrar entusiasmo y pasión. Siempre pongo de ejemplo al analista Jose Luis Cava, el cual puede llevar razón o no en sus charlas, pero aburrirte nunca te vas a aburrir escuchándole hablar. (En este vídeo puedes ver también una coletilla: "¿queda clara la idea?").



6. La falta de lenguaje corporal.

Nuestros gestos deben acompañar nuestras palabras. El lenguaje corporal debe estar en su medida justa.  La falta de lenguaje corporal podría aburrir, mientras el exceso de lenguaje corporal podría distraer. Debes sentirte cómodo con los gestos, aunque debes algunos gestos corporales conocidos como meterte las manos en los bolsillos o cruzarte de brazos. (Leer: 7 técnicas de lenguaje corporal que te ayudarán en los negocios)

7. Forzar comentarios graciosos.

Se suele aconsejar emplear el sentido del humor para hacer más amenas y divertidas las charlas. Pero tengo una mala noticia, y es que no todo el mundo es gracioso, y hay una linea muy fina entre una persona graciosa y algo parecido a un payaso cuando esa persona carece de sentido del humor natural.

8. Los jadeos.

Los micrófonos juegan malas pasadas, y en ocasiones captan perfectamente cómo inhalamos y exhalamos el aire, provocando jadeos que nos mostrarían como ansiosos o nerviosos, y transmitiendo ese mismo sentimiento a los oyentes.

9. No mostrar entusiasmo.

Algunos oradores.... sencillamente... no tienen entusiasmo por lo que están hablando. Puede ser debido a que hayan dado el mismo discurso 10 veces a lo largo del mes o porque estén hablando de ese tema de la misma forma que podrían estar hablando de jardinería. Por desgracia, el entusiasmo es muy difícil de falsear para oyentes expertos.

Por lo demás, se trataría de ir adquiriendo experiencia hasta dominar perfectamente el ritmo y entonación de nuestras palabras, la colocación ideal de pausas entre frases y el ir adquiriendo la capacidad de pensar en la siguiente frase que vamos a decir sin perder atención en la frase que estamos diciendo.

Muchas personas preguntan cómo desprenderse del miedo para sus primeras charlas o exposiciones, y lo cierto es que no puedes desprenderte de ese miedo. Únicamente puedes combatirlo y ocultarlo a los oyentes. Con el tiempo y la práctica cada vez te irás sintiendo más seguro y ágil. Recuerda que todo el mundo, por muy seguro que lo veas en una conferencia, han sentido verdadero pánico al principio. Claro que el tener tu exposición bien preparada, te dará más confianza.







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