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¿Por qué la bolsa siempre acaba cayendo y cada cuánto tiempo?

4 de abril de 2014



Solía decir un viejo inversor que él sabía con un 100% de exactitud lo que la bolsa iba a hacer en el corto y medio plazo, y con un 98% de probabilidad, lo que iba a hacer en el largo plazo. En el corto y medio plazo, es seguro que el mercado va a fluctuar. Es decir, va a subir y va a bajar, no necesariamente en este orden. En el largo plazo, la bolsa casi siempre tiende a subir.

Los inversores en bolsa deben estar preparados para que, como mínimo, la bolsa caiga un 10% al año, más de un 20% cada pocos años, un 30% una o dos veces en una década, y un 50%  dos o tres veces a lo largo de tu vida. Esto quiere decir que probablemente toda persona viva 2 ó 3 recesiones económicas graves. Es por eso que si no desarrollas una estrategia de inversión sabiendo ésto de antemano, probablemente aprenderás la lección de la forma más dolorosa.


Pero... ¿por qué la bolsa siempre acaba cayendo?. Es una pregunta que muchos no acaban de entender y que Morgan Housel, del sitio Fool.com, responde de una forma muy lógica.

Existen muchas teorías de economistas que han pasado muchos años estudiando el comportamiento de la economía y mercados. El economista Hyman Minsky hablaba del peligro de la estabilidad bursátil, ya que la estabilidad  es desestabilizadora, muy en contra de la intuición inversora donde se tiende a comprar cuando no hay peligros a la vista y reina la calma. De hecho, toda gran crisis ha llegado cuando los indicadores de volatilidad estaban en mínimos.

(Leer: Los 10 mandamientos de la inversión en bolsa)

Supongamos que la bolsa subiera todos los años un 8% anual. Todo el mundo sabría que la bolsa siempre sube, nadie contrataría depósitos bancarios ni al 4% ni al 7%. La gente se sentiría segura en la compra de acciones olvidándose que la bolsa es renta variable (igual a más riesgo que la renta fija). La estabilidad genera seguridad, y es cuando se genera seguridad cuando las personas asumen más riesgos, como endeudarse más o comprar acciones a precios desorbitados.

Por lo tanto, si las acciones nunca se estrellaran y consiguieran generar la percepción de que no tienen accidentes, el precio se elevaría hasta tal punto que garantizaría un tremendo accidente. Extraña pero verídica paradoja bursátil.

Debemos recordar que la inversión en bolsa realmente es la compra de una participación de alguna empresa a través de sus acciones. Nos convertimos en accionistas de una empresa esperando que la empresa reparta sus beneficios con nosotros. Esperamos que la empresa siempre siga creciendo y por tanto siempre compramos acciones a un precio especulativo (pagamos más de lo que vale la empresa) con la esperanza de que la empresa aumente sus ventas y beneficios hasta justificar el precio que pagamos por las acciones y que a los nuevos inversores les compensen seguir comprando acciones de esas empresas.

(Leer: No se trata de lo que compras. Se trata de lo que pagas por aquello que compras)

La economía tiene sus altibajos y los modelos económicos son cambiantes, por lo que ante un revés económico o un cambio en el modelo de economía, hay muchas empresas que caen mientras otras nacen, pero en esa volatilidad y temor a no saber qué empresas saldrán fortalecidas, qué empresas ya nunca serán rentables, y cuáles de ellas desaparecerán, tenemos esos niveles de volatilidad que en ocasiones tumban un índice hasta en un 50%.

Nunca hay garantías.

Decía Nassim Taleb que nunca hay garantías en la inversión. Sólo hay una percepción de garantías. En bolsa siempre existirán 14 tipos de eventos desafortunados que estarán presentes:

  • Incertidumbre
  • Variabilidad
  • Imperfección
  • Conocimiento incompleto.
  • Oportunidad.
  • Caos
  • Volatilidad
  • Trastorno
  • Desconocimiento
  • Aleatoriedad
  • Confusión
  • Estrés
  • Errores
  • Desconocimiento


Estos 14 ingredientes siempre acaban encontrándose en prácticamente todos los lugares y mercados, y cuando ocurren, las acciones que tenían un precio sobrevalorado, se estrellan rápidamente. En otras ocasiones hay acciones estrellándose que son una ganga para los nuevos compradores. Es por eso que en el error de unos está la oportunidad de otros, y en esas crisis donde muchos pierden dinero, otros ganan auténticas barbaridades tanto con el desastre bursátil como con el nuevo mercado alcista que se produce después. Recordamos que ahora todo el mundo puede ganar dinero tanto si la bolsa cae como si sube.

Pero distingamos.

Una cosa es decir que la bolsa siempre sube, y otra muy distinta decir que las acciones de una empresa siempre suben. Me explico en este punto.

Una cosa tengo muy clara, y es que el IBEX alcanzará los 15.000 puntos y probablemente los 20.000 puntos. No sé cuando, puede que sea en 5 años o en 30, pero en algún momento lo hará. Y eso no significa que las acciones de Acciona vuelvan a cotizar en los 250€. No tengo ni idea. Algunas empresas salen del índice mientras otras entran, y es por eso que los índices tienden a subir, debido a que se seleccionan para cotizar en ellos supuestamente las empresas más sólidas y con mayor potencial.

De ahí viene también la necesidad de elegir empresas verdaderamente sólidas que hayan atravesado diversas crisis económicas graves y que hayan salido fortalecidas nuevamente. Del mismo modo, de ahí viene la importancia de diversificar moderadamente y de elaborar una estrategia de inversión que cubra todos los escenarios posibles.

Por tanto, hay que invertir sabiendo que en algún momento las acciones se van a estrellar, ya que como decía Minsky, la falta de accidentes siembra la semilla de un nuevo accidente, y los mercados siempre se estrellan. Sin excepción.

Entonces, ¿por qué se estrellan los mercados bursátiles?

Las caídas bursátiles son una necesidad absoluta para generar rentabilidades elevadas en el largo plazo. No son un error y no siempre significa que alguien ha hecho algo mal. Cuando la rentabilidad de la bolsa sube, hay muchos otros activos que bajan y viceversa. Y ese es un equilibrio que hay que mantener.

Una vez que tienes claro que las acciones siempre se estrellan, es cuando se llegan a entender ciertas decisiones como vender una empresa que ha subido un 800% para comprar otra que recientemente han tumbado un 40%.

Claro que como he dicho en otras ocasiones, nosotros no somos Warren Buffett como para ver venir una tormenta y ver caer nuestras acciones un 50%. Es preferible en ocasiones que al ver nubarrones en el horizonte, pongamos nuestro dinero a salvo de la tormenta y volver a entrar cuando haya indicios de que va a salir el sol.







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