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6 Preguntas que las personas exitosas se hacen a sí mismas y que tú también deberías hacerte.

10 de marzo de 2015



A falta de un buen mentor, nunca está de más recibir los consejos de los más grandes e identificar las áreas de la vida que afectan más directamente al éxito de las personas, su productividad y el bienestar general. Tanto si hablamos de la vida en general, la carrera laboral o el ámbito de los negocios, existen ciertas preguntas que empresarios altamente exitosos se han hecho en un momento dado, y que ellos consideran importantes.

Esta recopilación ha sido hecha por Will Mitchell para el sitio web The Muse, y son, cuanto menos, muy interesantes para plantearse su aplicación.

1. ¿Qué decisiones puedes dejar de hacer?

Una mayor productividad, y por tanto, el éxito, se alcanza centrando toda nuestra atención en unas pocas decisiones importantes. El problema es que tomamos cientos de decisiones insignificantes cada día, pero que nos acaban desgastando sin darnos cuenta. ¿Qué ropa ponerme?, ¿qué voy a desayunar, comer, cenar...?


Recientemente llamó la atención el caso de Mark Zuckerberg (Facebook), el cual decía llevar siempre la misma camiseta, para así no tener que pensar qué ropa ponerse. Esa idea no es originaria de Zuckerberg, pues uno de los primeros en hablar de ello fue el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el cual dice que únicamente dos tipos de trajes, para, de esa forma, no tener que calentarse la cabeza demasiado sobre qué traje se va a poner.

Las decisiones requieren energía, y nuestra energía no es ilimitada, por lo que hacer ciertas cosas de forma más rutinaria, nos puede ayudar a minimizar este tipo de decisiones, y así centrarnos en lo que verdaderamente importa.

De ahí viene también la importancia de saber delegar funciones en otras personas para tener éxito en los negocios, pues no podemos hacerlo todo ni estar en todas partes, ya que no podríamos centrarnos en el aspecto más productivo de la empresa que sí requiere nuestra atención.

(Leer: 25 hábitos de las personas de éxito)

2. ¿De qué, o, a qué tienes miedo?

"Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar caer en la trampa de pensar que tienes algo que perder" - Steve Jobs.

El miedo es uno de los mayores paralizadores del éxito, pues son muchas las cosas que no hacemos por miedo, sobre todo, por el miedo al fracaso.

¿Cuáles son tus miedos?, ¿a qué le tienes miedo?, ¿qué te impide hacer lo que sabes que deberías hacer? Es hora de comenzar a identificar esos miedos y enfrentarte a ellos para alcanzar realmente todo tu potencial. Por regla general, no hacemos algo por el miedo a un resultado negativo, pero ese resultado nunca lo sabremos si no lo hacemos.

Deja de preguntarte qué pasaría si fracasas, y comienza a preguntarte qué pasaría si lo logras.

3. ¿Cuál es el objetivo más importante hoy, esta semana...?

Siempre hablamos del pensamiento de largo plazo, pero lo cierto es que para que las cosas funcionen en el largo plazo, debemos estar muy enfocados en el corto plazo. Es decir, se gana una carrera de obstáculos pasando obstáculo por obstáculo.

No puedes lograr las metas de un año sin proponerte metas diarias, semanales o anuales. Incluso el tener objetivos ambiciosos de largo plazo puede dar lugar a la dilación si no nos marcamos unas metas de corto plazo.

Céntrate en lo que tienes que hacer hoy, y hazlo lo mejor posible. Todo éxito de largo plazo, comienza haciendo bien las cosas hoy, mañana, y la próxima semana.

4. ¿A qué hora te despiertas?

El día sólo tiene 24 horas, y tanto si eres rico, como si eres pobre, nadie puede comprar un día más largo, por lo que es cuestión de sacarle el máximo partido a ese día.

Hace unos días publicábamos un artículo en el que hablábamos que para tener éxito no había que ser necesariamente una persona madrugadora, aunque la mayoría de empresarios altamente exitosos, suelen coincidir en que se levantan antes de las 6 de la mañana.

A esa hora se levantan, hacen ejercicio, leen la prensa, programan el día y desayunan tranquilamente. Cuando llegan a la oficina, ya están completamente informados y despiertos, listos y preparados para atacar a las cosas que verdaderamente importan.

Si bien no vamos a intentar convertir a todo el mundo en una persona madrugadora, realmente sí merece la pena preguntarse si nuestro hábito de no madrugar podría estar interfiriendo en nuestro éxito al no estar alcanzando toda esa productividad que podríamos alcanzar.

5. ¿Qué cosa difícil no estás haciendo lo suficiente?

La mayoría de nosotros tendemos a lanzarnos a aquellas cosas más fáciles o aquellas que más nos gusta hacer. Por desgracia, el éxito se alcanza haciendo las cosas que casi nadie está dispuesto a hacer.

"No me gusta hacer sólo las cosas que me gusta hacer. Me gusta hacer las cosas que hacen que la empresa tenga éxito" - Michael Dell, CEO de Dell Computers.

Dell piensa que se tergiversa el mensaje de que "el secreto del éxito es encontrar tu pasión", pues realmente, el éxito se encuentra haciendo y aprendiendo muchas cosas que no tienen nada que ver con tu pasión, pero hay que hacerlas, y quizás con el tiempo te apasione o no. Alcanzar el éxito es un camino duro, y por tanto, hay que hacer cosas duras que no todo el mundo está dispuesto a hacer.

(Recomendado: 16 cosas difíciles que deberemos hacer para alcanzar el éxito)

6. ¿Qué cosa fácil estás haciendo demasiado?

Solía decir Dale Carnegie, autor de "Cómo ganar amigos e influir en las personas", que debemos hacer primero las tareas más duras, y de esa forma, las tareas más fáciles se harán cargo de sí mismas.

Prácticamente venía a decir, que nuestra atención debe centrarse en lo difícil, en lo duro, en lo que realmente sabemos hacer y para lo que nos hemos preparado. Lo fácil se puede delegar.

Por ejemplo: si tienes que llamar a 20 personas para invitarles a una cena en tu empresa, es algo que cualquiera puede hacer, pero te puede quitar más de una hora de tu tiempo y producirte un desgaste de energía, cuando podrías estar usando esa energía para algo mucho más productivo.

Identifica esas tareas más absurdas a las que dedicas demasiado tiempo y busca la forma de centrarte únicamente en lo que importa: lo más duro y difícil.

Finalmente, una vez que has analizado estas preguntas y observas que podrías cambiar o mejorar algunos de estos puntos, consiste en buscar la forma de implementarlos.

Es cierto que personalmente me he dado cuenta cómo algunos días he acabado agotado mentalmente, cuando en realidad no he hecho nada realmente productivo, mientras que en otras ocasiones he estado tan ocupado en cosas importantes que al terminar, la satisfacción personal ha hecho que no sintiera el agotamiento.






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