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4 cosas a las que debes renunciar para seguir avanzando en la vida.

16 de abril de 2015



Hace un tiempo leía un pasaje de la vida de uno de los lectores de Marc Chernoff, co-administrador del blog Marcandangel.com, y los que me inspiraron en la historia de cómo una secuencia de fracasos de te pueden conducir al éxito (recomendable lectura).

En ese pasaje, este lector le contaba a Marc cómo en una etapa de su vida, se encontró con que había perdido el trabajo a causa de una lesión en la espalda. Desahuciados de su apartamento y con una hija de 5 años, tuvo que irse a vivir a casa de sus suegros, quedando atrapado en una trágica espiral auto-destructiva durante mucho tiempo.

Había perdido el positivismo y las fuerzas para luchar por algo. Pero un día, mientras estaba sentado en el porche sintiendo lástima de sí mismo, como otros tantos días, recibió una llamada de un amigo. Su amigo, llorando, le dijo: "Mi hija acaba de morir en un accidente de tráfico".


Reconoce que en ese momento cambió su visión sobre la vida y su situación personal. Sentía la pérdida de la hija de su amigo  y el dolor que éste estaba sintiendo. Pero inevitablemente también se sintió afortunado, pues por muy mal que él estuviera, su hija seguía viva.


Aquella llamada le hizo recuperar el sentido común. Había perdido muchas cosas en la vida, incluidas las ganas de luchar, pero hasta entonces se había enfocado mucho más en todo lo que había perdido que en luchar por todo aquello que le quedaba.

Tras aquella llamada, esta persona volvió a la carga con otra mentalidad muy distinta. Ya estaba preparado para seguir adelante.

Cualquier día puede ser el primer día del resto de tu vida. Cualquier día puedes decidir hacer las cosas de forma diferente para provocar un cambio en tu vida. Cualquier día puedes decidir volver a levantarte y luchar por todo aquello que deseas y te importa. Dicho de otra forma, cualquier día, puedes decidir volver a ser feliz, pero para ello, debemos renunciar a una serie de cosas en forma de mandamientos personales:

1. Debemos renunciar a lo que fuimos en el pasado.

Cuando las cosas se ponen muy difíciles, nuestra descontrolada mente puede entrar en una de las peores batallas entre lo que recordamos y lo que hoy sentimos. No importa lo que fuiste ayer, lo que tenías ayer, o hacia dónde parecía que estabas predestinado que ibas a llegar.

De recuerdos no se puede vivir. Como se suele decir, "el pasado hay que usarlo como trampolín, y no como sofá". Si antes eras Director ejecutivo de una importante empresa y hoy estás en paro, aprovecha tu experiencia como Director Ejecutivo para luchar por nuevas metas. Pero recuerdo que vas a tener que luchar por tu futuro. Lo que fuiste ayer, ya no importa. Importa lo que hagas hoy.

Es por eso que las mejores palabras que una persona puede escuchar cuando te habla de lo que ha perdido en el pasado, suele ser: "pues te jodes, pero te levantas y vuelves a luchar".

(Leer: Las claves del éxito cuando las cosas se ponen feas)

2. Renunciar al exceso de preocupaciones y a pensar demasiado.

Cuando tienes demasiados miedos y das demasiadas vueltas a la cabeza, no creas que estás solucionando problemas. Más bien los estás creando. Las preocupaciones y los miedos no eliminan los problemas del mañana, más bien le quita la paz y tranquilidad al día de hoy. No sé si la vida es larga o corta, pero está claro que el truco está en disfrutarla, y no en sufrirla.

3. Renunciar a esa visión puesta en todo lo que es maravilloso y que por desgracia no tenemos.

"Si yo tuviera la casa de Bill Gates, el coche de mi vecino o la suerte de Belén Esteban...." muchas personas quedan atascadas en el lamento de todo lo que no tienen o que creen que deberían haber tenido para ser felices. Este enfoque es el que provoca que las personas no disfruten de lo que sí tienen, y que suele ser bastante.

Lo mismo ocurre para aquellas otras cosas que no son materiales, y que podrían ser emocionales o de realización personal. La mayoría de las cosas buenas que encontramos, suelen venir de otros finales.

Finalmente, hay que saborear el presente, disfrutar de esas cosas que tenemos y usar ésto para alcanzar lo que queremos conseguir. Pero como siempre decimos, no coloques tu posibilidad de ser feliz al alcance de una meta. El juego no es exactamente así. Tú debes ser feliz hoy, y desde ese estado mental, luchar por tus metas.

4. No dejes que los juicios de los demás controlen tu vida.

La gente sabe tu nombre, no tu historia. Han oído lo que has hecho, pero no saben por qué lo hiciste y tampoco entienden tu pasado. Al final no se trata de lo que piensen los demás; es lo que tú piensas de ti mismo lo único que cuenta.

Sólo tú sabes lo que es correcto para ti y para tu vida, y si bien podemos recibir y agradecer los consejos de ciertas personas (elegidas por nosotros y de nuestra confianza), hay que saber evitar el ruido que hacen los comentarios de otras personas que realmente ni nos conocen y probablemente deban solucionar sus vidas antes de inmiscuirse en la vida de terceros.

Pueden parecer puntos muy básicos, pero lo cierto es que en mayor o en menor medida, la gran mayoría de nosotros hemos pasado por alguno de ellos. Otros por los cuatro puntos, mientras algunos siguen atrapados incluso en los cuatro a la vez, esperando recibir el "pistoletazo" de salida para retomar nuevamente sus vidas.

Todos tenemos un pasado y todos hemos perdido personas y cosas, pero no es obligatorio cargar con todo ello en una mochila ni estar pendientes al retrovisor. La vista siempre hacia delante y la mochila, cuanto más ligera mucho mejor.






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