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6 Técnicas de lectura que cambiarán tu forma de leer para siempre.

2 de julio de 2015



La lectura es la forma más rápida de aprender sobre cualquier tema que queremos aprender, y en ocasiones nos enseña, e incluso nos hace replantearnos cosas que nunca se nos habían pasado por la cabeza. Y eso es crecer.

El autor George Martin dijo una vez que "un lector vive mil vidas antes de morir, mientras que la persona que nunca lee, sólo vive una vida".

Elon Musk, Warren Buffett, Bill Gates... son personas de mil vidas, los cuales reconocen que son ávidos lectores que jamás dejaron de leer, y por tanto, nunca dejaron de crecer como personas.

(Ver: 8 libros que Warren Buffett cree que todo el mundo debería leer)

La lectura por sí sola no te garantiza el éxito, pero las personas más exitosas del planeta, todos ellos tienen en común su amor por la lectura y el constante aprendizaje, por lo que se puede deducir que el éxito consiste en leer y aprender de otros autores que ya tuvieron éxito o que hablan de cómo lo hicieron algunas personas de éxito.

Imagen: La vida entre libro
Pero incluso la lectura tiene sus técnicas y parámetros. Y es que puedes leer 100 libros y decir que has leído 100 libros, cuando en realidad únicamente has visualizado las páginas de 100 libros.

Los chicos de Art of Charm hacen hincapié en este sentido, pues aseguran que si eres como la mayoría de la población, tu retención de lectura y aprendizaje, probablemente esté por debajo de las mentes más brillantes y de los lectores más inteligentes.

¿Puedes recordar los principales puntos del artículo que leíste hace 10 minutos?, ¿y de aquel artículo que tanto te gustó la semana pasada?, ¿qué recuerdas de aquella biografía que leíste hace un par de años?

Éstas son 6 técnicas o consejos para garantizar que estamos aprendiendo de aquello que estamos leyendo, retener esa información y poder aplicarlo en la vida, en nuestra carrera o en los negocios.


1. Identifica tu propósito.

Para conseguir aprender de la lectura, en primer lugar debemos entender por qué estamos leyendo. Es decir, si compramos un libro, ¿cuál es nuestro propósito u objetivo con respecto a ese libro: mero entretenimiento o aprender?

Una vez hemos identificado nuestro propósito, y éste es aprender, por poner un ejemplo, sobre ventas, probablemente debamos comenzar la lectura de los mejores libros sobre técnicas de venta y  estrategias de venta. Esos libros los podremos compaginar con otros libros de psicología y/o motivación, que a menudo pueden llegar a ser más útiles para las ventas que los libros de ventas con conceptos ya trillados por los autores.

Y seguimos.

Una vez que ya conocemos las técnicas y estrategias de ventas, y entendemos también la psicología del cliente, ya podemos pasar a estudiar a los mejores vendedores en su campo, y cómo alcanzaron el éxito a través de su habilidad en ventas. Es entonces cuando los conceptos anteriores surgirán mientras lees la historia de esa persona, así como comprenderás perfectamente las anécdotas de esa persona.

Es decir, ya no sólo leerás, sino que también pensarás, porque si la lectura no te hace pensar, o te has equivocado de libros o no estás leyendo correctamente.

2. Participa con lo que lees.

Hay quien lee un libro como si estuviera escuchando una conferencia. Leemos esas palabras que resuenan en nuestra mente como un monólogo de una persona. Entonces dejamos que el autor hable hasta que acaba de hablar (hemos acabado el libro), aunque probablemente no nos acordaremos dentro de un tiempo de lo que decía el autor.

En cambio, existe otro tipo de lector que más bien ve el libro como una conversación, con la finalidad de captar las ideas clave y recordarlas durante muchos años (probablemente para siempre).

Tim Ferris, autor de "La Semana Laboral de 4 horas", es uno de los que reconoce que él piensa en el material que está leyendo, resalta los pasajes que más le han gustado e incluso escribe sus impresiones u objeciones. Si un pasaje de un autor te reta mentalmente, toma nota de ello, tanto si no estás de acuerdo como si te ha parecido sorprendentemente genial.

Cuando participas activamente con el libro y resaltas las ideas claves, estás aumentando drásticamente tu capacidad de absorción de lectura. Es entonces cuando no sólo estás leyendo; ahora estás aprendiendo.

3. Deja a un lado la velocidad de lectura.

Existen libros de 240 páginas que he tardado en leer más horas que uno de 350 páginas. La mayoría de los lectores se obsesionan con las técnicas de lectura rápida, cuando lo cierto es que la lectura, cuando pretendemos aprender, es una de las cosas que se benefician de la tranquilidad, especialmente durante las partes más significativas de un libro.

En la mayoría de los casos, la velocidad de lectura no siempre está acorde con el procesamiento de la información subyacente, Más bien es inversamente proporcional.

¿Deseas leer un libro porque has escuchado que hay que leer al menos 100 libros, o realmente deseas aprender del contenido de los libros?

Algunas ideas de autores son demasiado importantes como para no detenerse en algunas frases o comentarios, leerlos tranquilamente y volver a reelerlos, incluso ir hacia atrás. Si tu objetivo es aprender, tómate tu tiempo. Si tu objetivo es distraerte con la lectura, hazlo como quieras.

Finalmente, a medida que vamos leyendo más y más, nuestra velocidad de lectura aumenta, y nuestro cerebro comienza a procesar las letras y las ideas de una forma mucho más rápida, sobre todo si nos involucramos con el libro.

4. Elije el formato adecuado.

En mi caso personal, como ya comenté hace algún tiempo en otro artículo: El día que los libros dejen de existir en papel y únicamente pueda leer a través de una pantalla digital, ese día acabará mi pasión por la lectura.

Hoy día podemos elegir libros impresos, libros electrónicos y audiolibros. Lo mío son los libros impresos. De hecho, tengo la necesidad de tocar el papel (me encanta el olor a libro nuevo).

Son demasiadas las investigaciones que me dan la razón con respecto a lo útil del libro impreso.

Con respecto a los audiolibros, si bien es cierto que son los que menos retención tienen por parte del lector (los menos útiles), también es cierto que pueden ser usados mientras hacemos ejercicio o estamos conduciendo, lo cual, para esos momentos se convierten en productivos.

Los libros electrónicos, están ganando terreno al ser más baratos, y tienen la ventaja de que puedes llevar más de 100 libros en un lector digital para usarlos en el momento que desees, pero múltiples estudios sugieren que los formatos digitales hacen que sea más difícil comprender la información y que pueden drenar recursos mentales clave. Finalmente, lo que nos ahorramos en el libro electrónico, parece ser que lo pagamos en el aprendizaje.

Ahora bien, para los que únicamente eligen libros digitales por el precio, y no por la comodidad, únicamente decirles que un libro electrónico, en el momento que lo pagas, su valor es cero. Es decir, no puedes venderlo, mientras que el libro impreso siempre tendrá un valor como libro de segunda mano.

5. Escribir las ideas clave.

Si escribes lo que lees, ya podría garantizar que no se olvida. Y lo digo por experiencia. Como podéis observar, suelo hacer muchos artículos aprovechando los libros que he leído y voy leyendo. Siempre añadiendo mis propias opiniones e impresiones, e incluso textos que ya están grabados en mi mente y que probablemente pertenezcan a otros libros que ya leí hace tiempo.

Si lees aprendes, si enseñas a otros lo que has aprendido, aprendes aún más, y además, no se olvida.

Ahora me voy a sincerar con vosotros con algo curioso.

Recomendé el libro de Maquiavelo porque todo el mundo decía que era un libro de obligada lectura. A mí me pareció la mayor mierda que he leído. De hecho, conforme lo leía me decía a mí mismo: "Vaya tostón de libro, ¿qué co** haré yo leyendo esta bazofia? Pero claro, incluso la mayor mierda de libro que encuentres, tiene unas ideas clave. 

Fui señalando los pasajes de Maquiavelo que me parecían interesantes, y de los que podía sacar algunas lecciones útiles. Todas ellas las resumí en el artículo: 17 ideas y pensamientos de Maquiavelo aplicados al liderazgo

Quitando esos 17 pasajes, para mí fue un tostón de libro.

6. Aplica lo que lees.

Finalmente, si lees un libro de motivación en el que dice que para tener éxito debes ser una persona de acción, y tras leerlo sigues tirado en el sofá, está claro que algo ha fallado en el lector,, y no en el libro.

La lectura puede transformar tu vida, literalmente.

Hay libros que algunas personas les parecen excelentes, mientras que a otras les resultan inservibles. Un mismo libro, a una persona la inspira, y a otra la aburre, pero prácticamente cualquier libro que haya inspirado o ayudado al menos, a una sola persona, probablemente tenga ideas excelentes que podemos aplicar. Aunque solo sea un par de páginas de 300, siempre se puede sacar una lección útil.

Un libro es, en cierto modo, el punto de vista de una persona, las ideas de una persona, su visión sobre algo. En cualquier caso, estamos recibiendo un aporte de una persona, de la cual podemos aprender, o bien, podremos rebatir con nuestra experiencia adquirida, aunque sea en base a los aportes recibidos por otros autores de libros.

Recuerda que la lectura no es sólo leer, sino aprender. Y sólo aprendemos cuando conservamos lo que leemos y lo aplicamos.

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