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5 Formas de hablar que pueden drenar tu éxito en la empresa.

24 de septiembre de 2015



La mayoría de los empresarios y profesionales prestan mucha más atención a lo que dicen que a cómo lo dicen. Y eso es una pena, porque el éxito depende en gran medida de lo bien que se comuniquen las cosas.

Teniendo en cuenta esto, hay cinco hábitos comunes de discurso que según Geoffrey James,  limitan enormemente tu capacidad de inspirar y guiar a otros, y hacen que tengas menos credibilidad.

(Ver: 3 habilidades de comunicación que todo líder de empresa debe dominar)

1. Interrumpir las conversaciones.

Si eres un persona perspicaz, probablemente sabes lo que mucha gente va a decir, sobre todo si han empezado a hablar. Si es así, es muy tentador ahorrar tiempo interrumpiendo la conversación para llevarla hacia adelante.

Hay dos problemas con la interrupción: uno es que es una falta de respeto hacia la otra persona, y el otro es que la otra persona podría haber dicho algo valioso y no le hemos dado la oportunidad de hacerlo.

Deja siempre que la otra persona termine sus frases. Si está diciendo algo predecible, escucha más profundamente para percibir el tono y los matices. Te sorprenderás de lo mucho que puedes aprender.

(Ver: Escucha más de lo que hablas; el mejor consejo que recibió Richard Branson)

2. Hacer un monólogo.

Las relaciones comerciales fuertes surgen de las conversaciones. Un monólogo es lo contrario de la conversación; es hablar uno mismo sin importarnos los demás.

Sobre todo, esto sucede en presentaciones, cuando el orador no da lugar a los asistentes a participar. También sucede en las reuniones, cuando alguien empieza soltando información y opiniones que no son de interés para nadie más que la persona que está hablando.

En conversaciones y presentaciones por igual, sé consciente de la cantidad de declaraciones que has hecho. Intenta que la cuenta no exceda de tres sin hacer una pregunta o darle a la gente la oportunidad de que expresen sus ideas.

3. Criticar a alguien que no está presente.

Si has tenido una discusión con otra persona en el trabajo, puede ser muy tentador señalar sus defectos personales a quien esté dispuesto a escuchar.

Siempre que hablas mal, sin embargo, la otra persona puede preguntarse "¿Qué estará diciendo de mí a mis espaldas?"

Antes de decir algo acerca de alguien que no está presente hazte tres preguntas: ¿Es cierto?, ¿Está bien? y ¿Es necesario? A menos que la respuesta sea a las tres preguntas, es mejor guardar silencio.

Recuerda siempre que "lo que Pepe dice de Juan, dice mucho más de Pepe que de Juan".

4. Blasfemar.

Hay momentos en la vida y en los negocios, donde blasfemar es la única respuesta sensata y satisfactoria.

Dicho esto, utilizar malas palabras a diario te marca como una persona cuya ira está en la superficie y que carece de imaginación para pensar en algo original.

El uso habitual de la blasfemia es exactamente eso: un hábito. Para romper el hábito, controla tus palabras y sustitúyelas por términos más débiles y menos ofensivos, incluso si esto significa repetir siempre lo mismo.

5. Alardear.

Contrariamente a la creencia popular, la marca personal no es sobre ti; se trata de lo que tú o tus servicios le dicen a otras personas.

Alardear de tus logros (o los de tu grupo, empresa o producto) no aumenta tu credibilidad; simplemente aburre a la gente. También te hace parecer arrogante, y por tanto, poco creíble.

Si tienes que hablar de ti mismo, no te molestes en definir quién eres; en cambio sé específico sobre cómo has ayudado a los demás y cómo les puedes ayudar aún más en el futuro.

Ver: 6 consejos para hablar en público del campeón mundial de oratoria.





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