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Negocios millonarios: ¿Por qué en Estados Unidos sí, y en España no?

22 de septiembre de 2015



En numerosas ocasiones hemos hablado de los empresarios de éxito, e incluso jóvenes emprendedores de Estados Unidos que tienen una idea de negocio, y 6 meses más tarde la venden por miles de millones. En Negocios1000 publicamos con asiduidad esas historias, y cada vez más, los propios lectores se preguntan por qué en España no se suelen dar estos casos de éxito.

De hecho, algunos se rinden, quizás con motivos, pensando que "eso sólo pasa en Estados Unidos", y que aquí no es posible. Pero...¿Por qué en Estados Unidos sí es posible y en España no?, ¿qué falla exactamente en nuestro sistema?

Probablemente sea un cúmulo de factores los que hacen que Estados Unidos se conviertan en la cuna de los emprendedores, mientras que España tiene los ingredientes adecuados para matar las ganas de desarrollar ideas innovadoras de ningún tipo.

Es difícil, pero no imposible, aunque algunos de estos factores no sólo dependen de lo que la gran mayoría piensan, pues creo que la mentalidad de los emprendedores españoles, así como nuestra mentalidad de consumidores, son también factores que lo ponen muy difícil al hecho de crear empresas tipo Google, Facebook o Amazon.


1. Las malas condiciones para crear una empresa en España.

No es ningún secreto que, al menos en España, cuando decides crear una empresa, te agotan, te agotan y te agotan con todos los trámites burocráticos. Algo que está mejorando poco a poco, pero que aún está a mucha distancia de otros países como EE.UU., e incluso como algunos de nuestros vecinos europeos.

Por otra parte, crear una empresa en España es verdaderamente caro en comparación con otros países. De hecho, el miedo al fracaso en España está en cierto modo justificado, porque fracasar en España sale mucho más caro que en cualquier otro país.

Cuando publiqué la historia de Corey Capasso, el emprendedor que había fracasado 15 veces antes de tener éxito, no dejaba de pensar en que si ese chico hubiera sido español, tras el tercer fracaso empresarial, hubiera estado en la ruina. Dicho de otra forma, fracasar en Estados Unidos sale muy barato, y eso anima a los emprendedores a intentar y fallar para volver a intentar.

La figura del autónomo, en mi opinión es una broma de mal gusto. Forbes llegó a reírse de las condiciones de los autónomos en España. Para hacernos una idea, en Francia no se paga ninguna cuota durante el primer año de actividad, y con esa alta, el trabajador tiene derecho gratuito a la asistencia sanitaria, jubilación, pensión, incapacidad laboral, etc... mientras que en Reino Unido los trabajadores autónomos tienen una cuota fija que oscila entre los 13 y los 58 euros, y sin necesidad de hacer declaraciones trimestrales de IVA. Al final del ciclo fiscal pagarán en función de las ganancias.

Estas facilidades para hacerse empresario, si no animan al emprendimiento, al menos no desaniman. La figura del autónomo en España es una triste excusa barata para sacar a un parado de las listas de desempleo y convertirlo en un pobre desgraciado convertido en "empresario que no es empresario", y que va a pagar antes de ganar el primer euro. Y si no ganas nada, aun así pagas.

No obstante, incluso el coste de crear una sociedad es mucho más elevado en España que en la mayoría de países.

2. Diferente pensamiento de los inversores que afecta a la financiación.

La mayoría de empresas super-rentables, tipo Facebook, Google, Amazon, fueron ideas muy locas en las que sólo un loco hubiera apostado. En Estados Unidos están lo suficientemente locos como para apostar por empresas que aún no generan beneficios.

De hecho, una de las premisas de las empresas tecnológicas de éxito es centrarse en primer lugar en el usuario, y no en el dinero. Los fondos de capital riesgo e inversores independientes pueden llegar a invertir millones en una empresa que cuenta con una amplia base de usuarios, aunque no esté generando dinero.

En otros muchos países no existe esa asunción de riesgo ante empresas que no tienen beneficios, aunque tengan potencial, y cuesta que vean un potencial negocio en una idea loca que gusta a los usuarios. Es por eso que los casos de emprendedores de éxito que hemos tenido en España, como Tuenti o Milanuncios, ante una oferta de 50 ó 70 millones de euros, hicieron lo más inteligente: coger el dinero y correr. Los emprendedores, al menos en España, no se plantean la posibilidad de crear un negocio altamente escalable.

Hoy mismo publicaban en Business Insider que los capitalistas de riesgo de Estados Unidos han invertido más de 167.000 millones de dólares en nuevas ideas de negocio en los últimos 5 años, mientras que en Europa se han invertido alrededor de 20.000 millones. Y está claro que sin inversión, las ideas no maduran.

3. Y por último, ¿qué nos pasa como consumidores?

En Estados Unidos, los emprendedores cuentan con el apoyo de los usuarios (Llamémosle patriotismo). En España, sintiéndolo mucho, no es exactamente así. En ocasiones me ha dado  vergüenza ajena al ver algunos comentarios sobre artículos que hablaban de algunas ideas de emprendedores españoles, e incluso de cómo se alegraban del fracaso de algunos de ellos. Me temo que esa actitud forma parte de nuestro sello. Y así nos va.

Hace un par de años conocí a varios emprendedores que vendían sus propios smartphones basados en Android, pero no vendían muchos, a pesar de que tenían calidad y precio acorde a la calidad. Cuando vi aquellos smartphones les pregunté si estaban usando todos los canales de venta disponibles y si habían hecho todo lo posible por promocionar su producto.

Me respondieron que habían hecho las pertinentes pruebas de mercado para ver si merecía la pena seguir invirtiendo para hacer crecer la empresa, pero descubrieron que a los usuarios españoles no les gustaban los productos de tecnología "made in Spain".

 Y es evidente que Sony y Apple fabrican buenos smartphones, pero si como consumidores no apostamos por los emprendedores españoles que fabrican sus propios productos, estos emprendedores no reinvertirán en mejorar el producto y no lograremos tener una buena marca de producto español en tecnología.

Este hecho también lo conocen muy bien los inversores españoles, y por tanto, saben que una idea española vale menos que una americana o asiática, por lo que no se la jugarán demasiado en apostar por esa idea. Y finalmente, esta situación se convierte en un círculo vicioso, donde los inversores no invierten en empresas tecnológicas españolas porque las personas no compran, y las personas no compran porque los emprendedores no tienen el dinero necesario para seguir invirtiendo y mejorando el producto para crear una gran marca. Ahora añadamos el riesgo que asumen dichos emprendedores y la falta de capital para mejorar su empresa, y tendremos la respuesta a la pregunta del título del artículo.

 Estados Unidos es diferente. Admiro su cultura emprendedora y admiro el "patriotismo" de los usuarios con respecto a los "creadores".

Acabo con una anécdota real que ejemplifica perfectamente este punto. Hace unos 10 años, en un barrio de Granada, un joven emprendedor dijo de montar una tienda de ropa. El material era muy bueno, por lo que todos sus vecinos del barrio comenzaron a hacer sus compras en la tienda. El joven emprendedor, tras su éxito inicial, se quedó con el local de al lado, trajo más novedades en ropa, e hizo sus dos primeras contrataciones.

Aquello funcionaba como la seda, y el joven comenzó a ganar mucho dinero. Se casó con su novia y se compró un buen buen coche. Los vecinos del barrio comenzaron a darse cuenta de lo bien que le iba el negocio a este joven emprendedor que ya planeaba abrir otro establecimiento. Pero el bienestar y éxito de aquel joven no cayó demasiado bien a sus vecinos, los cuales dejaron de comprar allí para evitar que aquel joven "viviera bien a costa nuestra", como decían algunos vecinos.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que ese pensamiento es más común de lo que pensamos en círculos pequeños, y probablemente lo sea en círculos más amplios. En numerosas ocasiones he observado cómo a muchos españoles el éxito ajeno molesta en lugar de ser admirado.

No sé hasta qué punto es consecuencia de la falta de éxito en las ideas tecnológicas españolas, aunque creo que mínimo, suma un poco a todo lo anterior.

Ver: ¿Por qué fracasar en los negocios no tiene nada de romántico en España?







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