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La superación de esta barrera psicológica podría marcar la diferencia entre ganar lo suficiente y ser rico.

8 de octubre de 2015



Según Steve Siebold, autor de "How rich people think (Cómo piensan los ricos)", la diferencia entre las personas ricas y el resto no se encuentra en su educación o habilidades, pues es evidente que las habilidades y conocimientos no sirven de nada si no los llegamos a poner en práctica en algún momento con todo su potencial.

Para Siebold, al igual que otros numerosos autores, la diferencia se encuentra en la forma de pensar. "Lo que frena a la mayoría de personas para tener éxito y generar riqueza, son sus pensamientos".

(Ver: diferencias más notables entre cómo piensan los ricos y el resto)

Ahora, el planificador financiero Douglas Obey, autor del libro "Money & The Human Condition (Dinero y la condición humana)", se hace eco de esta particular creencia. "la gente común se auto-sabotea psicológicamente en la generación de su propia riqueza".

Imagen: Douglas Obey
Para Obey, la mayor barrera psicológica que encuentra en la construcción de riqueza sería el miedo.

Miedo al rechazo que nos impide crear oportunidades, miedo al fracaso que nos impide elaborar estrategias para alcanzar nuestras metas y, aunque suene ilógico, el miedo al éxito.

¿Miedo al éxito?

Según Obey, este miedo está más presente de lo que imaginamos. La mayoría de las personas pueden lograr mucho más de lo que tienen y llegar más lejos de donde han llegado, pero el miedo al éxito te impide alcanzar todo tu potencial, porque si tenemos éxito, se establece en nuestra mente un precedente, y esperamos que ese éxito continúe en el futuro llegando a crear más presión de la que muchas personas pueden soportar.

"Nosotros no llegamos a ser más de lo que creemos que somos, y nunca conseguimos llegar más allá de donde creemos que llegaremos", dice Obey.


Y lo cierto es que tiene razón, porque a menudo, podemos lograr mucho más, pero caemos en el conformismo, convenciéndonos a nosotros mismos de que no necesitamos más dinero. Y no tiene nada de malo pensar así, salvo porque muchas personas, ante algunas circunstancias imprevistas se dan cuenta de que deberían haber ganado más dinero.

Por ejemplo, hay personas que llevan años acomodadas a un puesto de trabajo en una empresa. Están perfectamente cómodas pronunciando el dicho de que "no es más rico aquel que más tiene, sino aquel que menos necesita", pero cuando quiebra la empresa y se ven con 50 años en la calle y con pocas posibilidades de encontrar un nuevo empleo, es cuando se dan cuenta que en su ecuación de la vida no habían despejado una incógnita que era poco probable pero posible.

Para otros, el hecho de hacerse rico lo ven directamente como algo que está fuera de su alcance y que es imposible para la mayoría, si no hemos nacido en el seno de una familia adinerada. Así que ¿Para qué molestarnos si quiera en intentarlo?

Este tipo de miedos, tanto si se trata de miedo al fracaso como miedo del éxito, cuesta mucho trabajo identificarlos. De hecho, a menudo no somos conscientes de la importancia de pensar en grande hasta que vemos cómo la vida nos da un giro de 180 grados en nuestra situación profesional y/o económica.

(Ver: Steve siebold encuentra una cosa que tienen en común los ricos y otra que tienen en común los pobres)

La superación de estos miedos psicológicos es lo que puede marcar la diferencia entre ser normal y hacerse rico.

No obstante, como ya hemos demostrado en más de una ocasión, en ocasiones, si queremos generar una riqueza de forma paulatina, no necesariamente debemos asumir tantos riesgos como pensamos. De hecho, trabajando, ahorrando e invirtiendo puedes acumular riqueza sin necesidad de emprender tu propio negocio.

Claro que como siempre aconsejamos, intenta no depender de una sola vía de ingresos mientras estás construyendo esos activos, pues de la misma forma que se exige un mínimo de diversificación a la hora de invertir nuestro dinero, debemos tener una diversificación  de nuestra fuente de ingresos para, en caso de desaparecer la principal, que al menos los daños estén paliados en nuestra economía.

En definitiva, puedes lograr mucho más de lo que has logrado, pero jamás lograrás más de lo que crees que eres capaz de lograr.

Ver: 10 formas en que los ricos piensan diferente al resto







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