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Tras 5 años estudiando a los ricos, estos son 4 mitos que descubrí sobre el dinero - Thomas C. Corley

4 de diciembre de 2015



Thomas C. Corley, autor de "Rich Habits (Los hábitos de los ricos)" , quien se ha dedicado a aquellas personas que tienen un patrimonio de más de 3,2 millones de dólares, vuelve con un nuevo artículo en el que nos cuenta algunos puntos que la clase media y pobre da por hecho, pero que para él únicamente es un mito, al menos a raíz de lo que le contaron estas personas y de lo que pudo observar por sí mismo.

Es evidente que los ricos tienen una comprensión muy diferente sobre el dinero que los demás, por no hablar de las diferencias entre cómo piensan los ricos y los pobres. En esta ocasión, éstos serían algunos de los mitos más comunes acerca del dinero, y que debemos desechar si queremos prosperar financieramente.

1. Invertir en bolsa es sólo un juego de azar, y de mucho riesgo.

Como ya hemos explicado en diferentes ocasiones, si cogemos a los 400 más ricos de la lista Forbes, no hay ninguno que no haya comprado acciones para aumentar su riqueza. Un patrimonio de más de 1.000 millones sólo se puede conseguir con acciones. No hay otra forma. A menudo, se consigue comprando acciones de tu propia empresa.

Pero como hablamos de millonarios discretos, de esos de los que también habla Thomas J. Stanley en  El Millonario de la puerta de al lado, según Corley, estas personas igualmente hacen la mayor parte de su riqueza invirtiendo los ahorros en la compra de acciones bursátiles.

Antes de comprar acciones de cualquier compañía, el 36% de los millonarios analizados por Corley, estudian la empresa minuciosamente, así como las finanzas de la empresa, sus balances, buscando sus puntos fuertes y débiles.

Una vez han estudiado a la compañía, consultan con algún asesor financiero para asegurarse de que sus estudios son correctos. Si ven que las finanzas de la empresa han mejorado, compran más acciones. Si ven que surge una oportunidad para comprar más barato, compran más acciones, pero si ven que las finanzas de la empresa han empeorado, no dudan en vender sus acciones.

¿Es un juego la bolsa? Sólo si no sabes lo que haces. ¿Tiene mucho riesgo la bolsa? Tanto como tirarse a una piscina: depende de si la piscina tiene agua, y en caso de que tenga agua, de que sepas nadar. Si no se cumplen estos dos requisitos, incluso el nadar se convierte en algo muy peligroso. Lo mismo ocurre con la inversión en bolsa.

Y a menudo, los que se lanzan a los mercados lo hacen sin hacer su propia investigación, dejándose llevar por los consejos de terceros o por los foros de internet, olvidándose también de que la inversión no es para hacerte rico en un día. Eso se hace en los casinos, y si tratas a la bolsa como un casino, perderás. Seguro.


2. Toda la deuda es mala.

El 51% de los millonarios analizados por Corley eran empresarios. Comenzaron su propia empresa y asumieron riesgos. Y a menudo, construir tu propia empresa requiere endeudarse.

La deuda no es buena ni mala. Lo que es bueno o malo es en lo que usas la deuda. Si adquieres deuda para iniciar, desarrollar o ampliar tu propio negocio, estás gastando el dinero en un potencial activo, por lo que podríamos decir que más que endeudarse, estamos haciendo una inversión.

Eso es lo que se denomina deuda buena. Ahora bien, si llega el momento en que usas la deuda para financiar las pérdidas de una empresa mal gestionada, ya entraríamos en la deuda mala, pues hay que ser persistente, pero no testarudo. A menudo parece lo mismo, pero son dos cosas muy diferentes.

Adquirir una deuda en una tarjeta de crédito para irte de vacaciones, es deuda mala, además de vivir por encima de tus posibilidades.


3. Necesitas suerte para ser rico.

El consuelo de los pobres o clase media para explicar por qué un rico es rico y nosotros no, suele ser atribuido a la suerte. "Ellos han tenido suerte".

Dedicamos un artículo muy extenso al impacto de la suerte en los negocios, donde llegamos a la conclusión de que efectivamente, los ricos han tenido suerte. Pero la mayoría de los pobres están predestinados a tener mala suerte.

Hay una diferencia entre la suerte y la oportunidad de la suerte. Y la voy a explicar para que se entienda bien. Vamos a suponer que el objetivo es conocer y seducir a una chica en menos de 3 semanas, y nuestros candidatos lo hacen de la siguiente forma.
  • El candidato 1 se queda en su casa durante esas 3 semanas, porque como todos sabemos, las cosas buenas llegan a quien sabe esperar.
  • El candidato 2 se va a una convención gay, luego a cazar elefantes a África, y finalmente acaba en una exótica isla perdida donde la única persona que hay en la isla es un hombre que se hace llamar Makumba.
  • El candidato 3 sale todos los días de la primera semana a cafeterías, pubs y discotecas, se apunta a servicios de citas en internet, y comienza a entablar conversaciones con cada chica que se encuentra.
¿Cuál de estos candidatos tendrá más posibilidades de seducir a una chica? Los otros 2 dirán que el tercer candidato ha tenido suerte. Y por supuesto que ha tenido suerte, ya que muchas personas hacen lo mismo que el tercer candidato y no consiguen seducir a una chica. Pero ha fabricado más oportunidades que los otros 2 candidatos.

Los ricos no sólo tienen suerte, sino que fabrican más oportunidades gracias a una serie de hábitos diarios. Además, han leído, han investigado y no les importa asumir riesgos. Por tanto, aunque la suerte dependiera exclusivamente del azar, incluso la lotería no te puede tocar si no la compras.

No es que estén en el momento y en lugar adecuado a la hora exacta (aunque también ocurre). Si algo distingue a los empresarios de éxito, es que no esperan oportunidades, sino que ellos mismos crean oportunidades constantemente. Por eso, aunque la suerte estuviera buscando candidatos, a muchas personas no las encontraría.

4. La búsqueda de la riqueza es sólo para los codiciosos.

Aunque ser ambicioso (tener ambiciones) no debería ser algo malo, el 93% de los millonarios analizados por Corley, se dedicaron a lo que les gustaba mucho antes de que el éxito y la riqueza llegara.

Tardaron un promedio de 32 años en acumular su riqueza, por lo la gran mayoría de ellos no piensan que la codicia fuera un factor de motivación para hacer lo que hicieron para ser ricos.

 La mayoría de ellos, admite que la riqueza sólo fue el resultado de años de dedicación en algo que les apasionaba.








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