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8 Verdades universales inspiradoras para lograr el éxito en cualquier campo.

31 de mayo de 2016



El éxito llega antes de que llegue el éxito. No es un juego de palabras (o puede que sí). El éxito comienza de dentro hacia fuera. Comienza con un cambio en nuestros hábitos, con el aprendizaje de ciertas habilidades, pero ante todo, se logra con nuestra actitud. A veces también se logra por mera  casualidad, pero esos éxitos suelen durar poco.

Tanto si hablamos de negocios, de nuestra carrera profesional, así como de cualquier otra meta u objetivo que nos hayamos propuesto alcanzar en la vida, no olvidar estas verdades universales no te garantiza el éxito, pero te garantiza una mayor probabilidad de lograrlo.

1. Tu pasado no dicta tu futuro.

El mayor problema que podemos observar en las personas es que cargan con una mochila muy pesada a sus espaldas. No usan las vivencias del pasado como aprendizaje y potenciadores de habilidades, sino como frenos.

Hoy eres una persona que vive en algún lugar "X" y trabaja en un lugar "Y". Tienes una relación con una persona "Z" o no tienes ninguna relación. Si cuando te paras a pensar, llegas a la conclusión de que no estás a gusto con tu vida, recuerda que llevas exactamente la vida que tú has decidido vivir, y que puedes comenzar a dar los pasos necesarios para cambiarla en cuanto tú quieras.

Ahórrate el discurso de "es que yo vengo de una familia muy pobre... si fuera el hijo del presidente, tendría más posibilidades de..."

Y lo cierto es que si fueras el hijo del presidente, probablemente serías el mismo gilipollas infeliz, pero en versión "hijo del presidente"

Como decía el mismo Bill Gates: "Nacer pobre no es tu culpa, morir pobre sí es culpa tuya". Lo mismo ocurre con la idiotez.


2. Hagas lo que hagas, vas a morir.

No hay más verdad que ésta. Con éxito, sin él, pobre o rico, todos vamos a morir, a no ser que el líder futurista de Google dé rápido con la tecla de la inmortalidad, y en el supuesto caso de que así sea, no estará al alcance de todos los bolsillos.

Pero el saber que vas a morir, no debe ser utilizado para afrontar un discurso derrotista y dedicar tu vida a ser un vago, emborracharte y fumar porros todo el día. Debe ser recordado de la forma que lo recordaba Steve Jobs en su famoso discurso de graduación de Stanford: "Saber que algún día vas a morir, es la mejor forma de recordar que no hay que tener miedo de intentar algo y luchar por lo que quieres conseguir". Luchar por tus sueños financieros, por ser un gran empresario, por la chica/o que te gusta. 

Intentarás algunas cosas, fracasarás en unas y tendrás éxito en otras. De cualquier modo, vas a morir algún día. ¿Por qué tener miedo al fracaso entonces?


3. Identifica tus problemas, pero enfoca toda tu energía en la solución.

Puede parecer un consejo muy obvio y demasiado trillado, pero cada día las personas hablan y hablan de todo lo que les amarga la existencia, y no les ves "calentarse" la cabeza pensando en estrategias y soluciones a esos problemas.

Hay que cambiar nuestra forma de pensar y enfocarse en lo que realmente importa. Suelo poner un ejemplo que no gusta demasiado, pero es la mejor forma de abordar el tema.

Cuando llegué nuevo a un instituto, el "chulito" de turno intentó amargarme la existencia. Un día el chulito cayó accidentalmente por la escalera, y nunca volví a verlo a menos de 10 metros de mí. Me dijeron que no era lo correcto, pero funcionó. Me dijeron que así no se resolvían las cosas, pero las cosas se resolvieron. 

En la vida aparecen problemas que son pequeños "monstruitos", y hay que eliminar esos monstruitos antes de que se conviertan en gigantes. Te sorprenderá saber los resultados que se obtienen si enfocas tu atención en las soluciones antes que vivir en las constantes preocupaciones. Y no hablamos de ir tirando a gente por las escaleras (evidentemente), sino en pensar en las formas de solucionar aquellos problemas que tienen solución. Pues salvo excepciones, la mayoría de los problemas tienen solución.


4. El éxito lo determinan las acciones.

Si el éxito lo definieran nuestros conocimientos y habilidades, la mayoría de las personas tendrían éxito, pues la información y el conocimiento están al alcance de cualquiera. Pero lo cierto es que muchas personas con grandes conocimientos, no acaban de lograr el éxito.

De nada sirve lo que sabes, sino lo que haces. De nada sirve lo bueno que seas en algo, sino lo que haces con tus habilidades. 

Dicen que las personas de éxito son decididas, pero una decisión no es real hasta que no ejecutas la acción, es decir, hasta que no tomes acción y comiences a dar pasos en la dirección correcta, será como si no te hubieras decidido en absoluto.

Las personas de éxito son personas de acción. No hablan, no dicen, no pasan su vida planeando. Actúan y hacen. Con contundencia y consistencia.


5. La calidad de tu vida es proporcional a la calidad de tus relaciones.

Si tu círculo lo componen únicamente personas que sólo hablan de política y fútbol, más vale que vayas a dedicarte a la política (si pasas de los 22 años y aún no eres futbolista profesional, ya no vas a ser futbolista) pues ese círculo probablemente no vaya a aportarte demasiado.

Si quieres tener éxito en finanzas, deberás rodearte de personas que te aporten sus puntos de vista en finanzas. Tener en tu círculo a empresarios, es la mejor forma de tener éxito en los negocios. En definitiva, tener en tu círculo a personas más inteligentes que uno mismo, nos hará más inteligentes.

Si tienes en tu círculo a gente negativa, hasta los días soleados verás días grises. Si por el contrario, tienes a personas de carácter alegre y positivo, hasta en las adversidades verás motivos para sonreír.

Recuerda que nadie tiene éxito por sí solo. El hombre hecho a sí mismo no existe, pues ese hombre está formado por pedacitos de otros.


6. Las dificultades son un regalo.

En cuanto sales de tu zona de confort, verás cómo aumentan los problemas y dificultades. Por ende, el aumento de dificultades es experimentado por personas que están buscando crecer. A menudo habrás escuchado a las personas decir que quieren ser funcionaras para tener una estabilidad y nulos calentamientos de cabeza, o que no quieren ser empresarios por el miedo a la incertidumbre.

Aquellas personas que están dispuestas a cumplir sus metas, sin lugar a dudas, miran de frente a la adversidad y se preparan para enfrentarse a las dificultades.

Así que si estás luchando por tus metas, recuerda que cada vez que te enfrentes a un problema o te surja un inconveniente, es porque cada vez estás más lejos de la zona de confort y más cerca de lograr tus objetivos. Únicamente debes superar los obstáculos. Piensa que esos obstáculos no los encontrarán las personas que han decidido permanecer en su zona de confort.

Antes de que el éxito llegue a la vida de una persona, esa persona pasará por la derrota temporal y tal vez por algún fracaso. Cuando la derrota y el fracaso superan a una persona, lo más fácil y lo más lógico es dejar de intentarlo y rendirse. Eso es lo que la mayoría de las personas hacen, y por eso una gran parte de las personas no alcanzan el éxito. (Piense y Hágase Rico).
7. Comienza con lo que tienes, y construye tu éxito desde ahí.

Hay gente que no hace algo porque no tienen dinero. Otros no lo hacen porque no tienen tiempo. Otros porque creen que no es el momento.

El caso es que siempre encontraremos una excusa. La falta de recursos para llevar a cabo una idea, no es un freno. Son muchos los empresarios que saben que la falta de recursos es una bendición disfrazada que les hizo ser más creativos y crear una empresa rentable y estable gracias a esa falta de recursos.

La verdad es que, estadísticamente, si a un emprendedor le damos todos los recursos que cree que necesita, le estamos garantizando el fracaso.

El momento de comenzar a hacer aquello que queremos/debemos hacer es ahora mismo. Los medios y recursos que necesitamos son exactamente los que tenemos. Conforme vayamos dándole forma a nuestra idea de negocio o proyecto, los medios irán llegando.

Ponte un objetivo, planea una estrategia para lograrlo, comienza ahora mismo con lo tienes y no dejes de avanzar. Así se logran las cosas.

8. Céntrate en tus fortalezas y "olvida" tus debilidades.

Si te centras en mejorar cualquier cosa que no se te dé bien, lo más probable es que acabes frustrándote. Puedes ser un auténtico desastre para muchas cosas y excelentemente bueno para un par de cosas. Céntrate en ese par de cosas, pues siempre puedes delegar el resto a gente que sea buena en las habilidades que a ti te faltan.

No es cierto que puedas hacer cualquier cosa que te propongas. Como discurso de motivación está bien, pero es poco pragmático a la hora de llevarlo a la práctica, pues la realidad es que si entras en un campo que no dominas, serás vencido por otro cuyas habilidades se encuentren en ese campo.

Es más fácil que un futbolista de segunda división consiga ganar la liga de primera división a que gane el mundial de tenis.

Y básicamente, estos principios serían los que no debemos olvidar. Podríamos añadir la importancia de enfocarse únicamente en lo que importa, lo cual es un arte en sí mismo de lo cual hablaremos en posteriores artículos, así como la importancia de saber cuándo debemos continuar y cuándo es mejor rendirse. Y es que a veces, el discurso de ser constante y no darse por vencido nunca, cuando se tergiversa, es muy peligroso, y ha dado lugar a grandes pérdidas que podrían haberse evitado.

Pero en mi opinión, una de las cosas más importantes y que podemos ver continuamente, es que la mayoría de la gente, no sabe realmente lo que quieren conseguir en la vida. Y desde luego, por mucho que corras o hagas, si no sabes adónde quieres llegar, difícilmente lograrás tener éxito en aquello "que no sabías que querías conseguir".








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