La diferencia entre los profesionales y los aficionados.

5 de octubre de 2017



Existe una habilidad que es tan valiosa que hará que destaques en cualquier área de tu vida, sin importar al tipo de competencia que te enfrentes. ¿Cuál es esa habilidad y cómo puedes desarrollarla? Antes de nada, para comprenderlo mejor, veamos la historia que nos cuenta James Clear.

Cuenta Clear que el verano pasado estaba hablando con el escritor Todd Henry, autor de "Die Empty", el cual se ha convertido en un exitoso escritor gracias a que hace un valioso trabajo sobre una base consciente.

Clear también es escritor y quiere mejorar, por lo que le preguntó a Todd Henry:

"Todd, ¿Qué piensas acerca de escribir sólo cuando te sientes motivado? Siento que hago mi mejor trabajo cuando recibo una chispa de creatividad o inspiración, pero eso sólo me ocurre de vez en cuando. Cuando me apetece escribo bastante, pero si escribo todo el tiempo, incluso cuando no estoy motivado, no estoy creando mi mejor trabajo."

"Eso está bien", contestó Todd. "Yo también escribo sólo cuando estoy motivado, y comienzo a estar motivado todos los días a las 8 de la mañana."


La diferencia entre los profesionales y los aficionados.



Lo cierto es que no importa en lo que estás tratando de ser mejor: fotografía, escritor, esculpir tu cuerpo, negocios... Si sólo haces el trabajo cuando estás motivado, entonces nunca serás lo suficientemente constante como para convertirte en un profesional.

La capacidad de dar lo mejor de ti cada día, de cumplir con el calendario, de hacer aquéllo que tienes que hacer con constancia, especialmente cuando no te sientes con ganas, es tan valioso que, literalmente, es todo lo que necesitas para ser el mejor en aquello que haces.

Si quieres perder peso o esculpir tu cuerpo, cuando cada día haces la dieta y el ejercicio que te corresponde hacer, te pones en mejor forma más rápido que aquel que únicamente lo hace cuando se siente con ganas de hacerlo.

El escritor que cada día cumple con sus horas de escritura, acaba publicando más libros que aquel que sólo escribe cuando le aparece la musa de la inspiración y creatividad. A más libros publicados, mayores beneficios y mayor probabilidad de convertir uno de ellos en un éxito. Mayor probabilidad de aprender también de los errores y mayor probabilidad de mejorar de forma consistente.

Este consejo es tan simple como potente y útil, pero, ¿Por qué es entonces tan difícil aplicarlo?

En uno de los puntos de nuestro último vídeo "Duras verdades de la vida", hablábamos del dolor.

El dolor es el mejor maestro.

La pregunta no es qué quieres lograr en la vida, sino cuánto dolor estás a dispuesto a soportar para lograrlo. Si no hay esfuerzo y sacrificio, rara vez lograrás algo que merezca la pena. El dolor es el mejor maestro, pero pocas personas quieren asistir a su clase.

Aquí nos encontramos con el dolor de ser un profesional. Acercarte a tus metas, sea cuales sean, con la actitud de un profesional, no es nada fácil. De hecho, convertirte en un profesional requiere de mucho sacrificio, mucha dedicación y mucho dolor.

La mayoría de las veces tenemos objetivos que nos gustaría alcanzar y sueños que nos gustaría cumplir, pero solo trabajamos en ellos de vez en cuando (cuando nos sentimos motivados o inspirados, o cuando por enésima vez nos damos cuenta de que nos estamos desviando del camino que nos conduce al éxito). Realmente es más fácil trabajar por conseguir nuestras metas sólo de vez en cuando que hacerlo todos los días, pero hacerlo sólo de vez en cuando rara vez te lleva a la meta.

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Te garantizo que si te fijas un horario para cualquier tarea y todos los días haces lo que debes hacer, habrá días en que no tendrás ganas de seguir. Si comienzas tu idea de negocio, habrá días en los que pensarás en dejarlo, días en los que no te apetecerá dedicarle demasiado tiempo. Si te apuntas a un gimnasio, habrá días en los que no tendrás ganas de asistir o rutinas que ese día preferirás no hacer. Pero si consigues, a pesar de esos bajones energéticos, continuar y seguir aplicando la disciplina, ese esfuerzo y ese dolor extra, será lo que te convertirá en un profesional.

Mientras que los profesionales y las personas de éxito se aferran a un horario, a unos hábitos y a unas rutinas y disciplinas, el resto (los aficionados) dejan que la vida se interponga en su camino. 


En palabras de James Clear:

"Los profesionales saben lo que es importante para ellos y trabajan de forma consciente hacia esa meta con un propósito en mente, mientras que los aficionados son a menudo sacados del camino de la disciplina por las "urgencias de la vida".

Algunas personas podrían pensar ahora que estamos fomentando la adicción al trabajo con estos mensajes, pero nada más alejado de la realidad. Los profesionales y las personas de éxito, trabajan más que el resto y por eso acaban logrando la maestría.

Pero ser un profesional es tener la disciplina para comprometerte con lo que realmente es importante para ti en vez de simplemente decir lo que es importante para ti.

Se trata de comenzar a hacer un esfuerzo cuando en realidad te apetece detenerte ya, y no porque quieras trabajar más, sino porque tu objetivo es lo suficientemente importante como para no trabajar en él cuando sea conveniente. Convertirte en una persona de éxito es hacer de tus prioridades una realidad.


Los tres pasos para lograrlo.

1. Decide en qué quieres ser bueno o el mejor.

El propósito lo es todo. Si sabes lo que quieres, conseguirlo entonces es mucho más fácil. Y puede parecer simple, pero incluso personas con talento, inteligentes y creativos suelen desconocer lo que quieren, en lo que están trabajando y por qué lo están haciendo.

2. Establece horarios y rutinas.

Una vez sabes lo que quieres, establece rutinas y horarios para lograrlo. A partir de ese momento, esa es tu religión.

Tony Robbins quiso convertirse en uno de los mejores oradores motivacionales de todos los tiempos, y para ello, mientras otros conferenciantes daban 12 ó 20 charlas al año, Robbins comenzó a dar charlas 3 y 4 veces al día. Es por eso que hoy es considerado uno de los mejores o probablemente el mejor en este campo.

Es muy probable que alguno de esos días hubiera preferido quedarse en casa, pero es probable que de haber hecho eso, hoy día Robbins no sería quien es.

3. Cumple el calendario únicamente por una semana.

No pienses en lo difícil que será cumplir con esas rutinas todo el año. hazlo únicamente a lo largo de una semana. Durante los próximos 7 días, no dejes que las distracciones se interpongan en tu camino. Dicen que un hábito tarda en construirse 28 días, pero lo cierto es que puede que veamos resultados notables en esos primeros 7 días, por lo que tras esos resultados, nuestra motivación se incrementará para otros 7 días o para 5 años.

Todo gran avance comienza con unos pequeños pasos.








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