Por qué fracasan la mayoría de las empresas en internet (Startups)

4 de octubre de 2017



Debemos decir que cada día se crean decenas de nuevos negocios online, por lo que al cabo del año son miles las empresas que aspiran a ser la nueva Facebook o el nuevo Whatsapp o Instagram, pero sólo unas pocas consiguen convertirse en negocios rentables en el largo plazo, y desde luego, sólo unos cuantos "cisnes negros" llegan a cotizar en un índice bursátil convirtiéndose en la nueva Google o Amazon.

No obstante, no siendo nuestra idea llegar a crear la nueva Google, y simplemente buscando la forma de generar unos ingresos escalables en el tiempo, llegando a facturar cientos de miles de euros o millones anuales, éstos serían algunos de los motivos por los que estas ideas de negocios acaban fracasando.

Imagen: A. Carlos González

En primer lugar, por regla general, el talento que hay detrás de cada idea de negocio de este tipo suele ser talento joven, con todo lo bueno y lo malo que tiene una persona joven, por lo que cuando esa idea comienza a convertirse en una posibilidad real de convertirse en un negocio altamente rentable, es cuando deben aparecer "los hermanos mayores", que son los inversores que financian nuestra idea.

Para ello, hay que recordar el caso de Clinkle, cuyo emprendedor tenía 22 años, y tenía entre manos un proyecto que prometía revolucionar la forma de pago a través del móvil. Tal fue así que batió un récord en una ronda de financiación, levantando hasta 25 millones de dólares a los inversores que no quisieron quedarse fuera de esta idea que prometía revolucionar el futuro de los pagos.

Lucas Duplan, el emprendedor detrás de Clinkle, ya podía olvidarse de uno de los mayores problemas que tiene un emprendedor, que suele ser la mayor queja: la falta de financiación.

¿Qué ocurre cuando a un equipo de talentosos jóvenes les pones en las manos 25 millones de dólares? Que se relajan, hasta el punto de que los inversores se preocuparon cuando vieron ciertas fotos del equipo de Clinkle, donde literalmente se estaban bebiendo esos millones con toda clase de excesos.

Los inversores pasaron de creer que se habían subido a la tecnología que cambiaría el mundo, a pensar que habían invertido en algo que se iba a la deriva, y todo por haberles facilitado el problema de la falta de fondos.

Y es que siempre se ha dicho que cuando a un empresario le faltan medios, usa su creatividad. Cuando le das todo el dinero que necesita y más, esa creatividad disminuye y se comienzan a tomar decisiones que pueden arrastrar la empresa al precipicio.

No obstante, uno de los problemas por los que probablemente fracasan muchas startpus es debido a que a la hora de la verdad, se quedan sin fondos para seguir manteniendo el negocio hasta que acabe de despegar.


La gente no está dispuesta a pagar por tu producto.

Muchas empresas despegan gracias al modelo "freemium", es decir, esas aplicaciones que nos ofrecen algo gratis y por ello se suscriben miles o millones de personas. Pero la única forma de generar ingresos con el modelo de negocio freemium es a través de publicidad, y la publicidad no siempre es suficiente para cubrir los gastos de la empresa y pagar nóminas.

Es cuando la empresa necesita el modelo premium que mejora el servicio freemium a cambio de un pago o una cuota. Muchas de estas empresas descubren que los usuarios disfrutan de lo gratis, pero que no están dispuestos a pagar cuotas. Es decir, el servicio que ofrecemos no es atractivo para un cliente como que para que éste se plantee pagar una cuota por disfrutar de ello.

Es por eso que antes de invertir en una idea de negocio, hay que poner esta a prueba y enfrentarla al mercado para ver qué tiene que decir dicho mercado.

Cuando se trata de vender un producto, antes de ir con todo, y contratar la fabricación de miles de unidades de nuestro producto, debemos probar el mercado con unas cuantas unidades. Si nos cuesta la vida vender esas pocas unidades, probablemente estén sucediendo algunas de estas dos cosas:
  • Estás fallando en tu estrategia de marketing o presentación de producto o el precio podría ser elevado.
  • El mercado no está interesado en tu producto.

El producto es demasiado innovador.

La burbuja de las puntocom demostró que puedes tener ideas innovadoras, pero que el mercado aún no está preparado para ellas. De hecho, el mercado no estaba aún preparado para empresas como Amazon, y hoy día es una de las empresas con mayor potencial.

Solía decir Steve Jobs que la gente no sabe lo que quiere hasta que tú se lo enseñas. Y a Steve Jobs le fue bien este mensaje, pero siendo realistas, es muy probable que tú no seas Steve Jobs, por lo que el consejo más válido que se le puede dar a un emprendedor es que no cree demanda, sino que satisfaga la demanda existente.

Dicho de otro modo, no trates de construir al principio un negocio en base a una idea que a nadie se le ha ocurrido aún, porque es muy probable que estés más tiempo tratando de convencer a la gente de que compre tu idea que trabajando en obtener ingresos de dicha idea.

Céntrate en mejorar productos o servicios que ya han demostrado que tienen un mercado interesado. Cuando salgas en la revista Forbes, entonces ya puedes anunciar que tienes una idea super-innovadora que cambiará el mundo. Y entonces es muy probable que la gente compre esa idea.

Centrarse únicamente en el dinero.

Está claro que el dinero es importante. Si no entra dinero a nuestra empresa, mañana podemos cerrar, pero tu empresa, tu equipo, tu visión, debe estar más centrada en aportar valor y cubrir una necesidad que en hacer dinero. Si ofreces un valor, si cubres una necesidad, está claro que la gente estará dispuesta a pagar por lo que ofreces. Y además, lo harán con agrado.


Una motivación excesivamente cegadora.

Hay que estar motivados, hay que insistir y persistir y no hay que aceptar un NO por respuesta, pero en ocasiones, la motivación excesiva provoca fallos en los emprendedores. Uno de estos fallos es no cerrar la empresa rápido antes de acumular más pérdidas y comenzar otra idea de negocio.

Sobre todo en el mercado de habla hispana, el fracaso está muy mal visto, por lo que nos agarramos al barco que se hunde y no lo soltamos aunque nos estemos ahogando. Emprendedores de Silicon Valley están acostumbrados a crear empresas como un cocinero haciendo hamburguesas. Si no funciona, se cierra antes de gastar más dinero y energía. Antes de pedir más financiación de inversores. De ahí vienen esas historias de emprendedores que tuvieron éxito después de fracasar 15 veces.

Esa motivación también puede dar lugar a pensar que nuestro mercado es todo usuario, que nuestro producto está enfocado a todo el mundo. Rara vez esto es así, aunque después se sumen otros perfiles a nuestro nicho. La motivación excesiva puede hacer que perdamos de vista cuál es nuestro mercado potencial, y por lo tanto, no dirigirlo correctamente a las personas que estarán interesadas en nuestra idea y que nos pagarán las facturas.

Respondiendo a la pregunta del título del artículo: ¿Por qué fracasan las Startups?

Cambiemos la pregunta. ¿Qué necesita un negocio en internet o una startups para tener éxito?

Necesitamos un mercado. Sin un mercado o un nicho concreto interesado en nuestra idea o producto, no tenemos nada.

Necesitamos un buen producto o servicio. Si tenemos un mercado pero nuestro producto es inferior en calidad/precio comparado con otros productos de la competencia, no tenemos nada. A no ser que ofrezcamos un valor añadido importante o que bajemos el precio bajando la calidad.

Necesitamos ser capaces de tener la capacidad de introducir ese producto en el mercado.

Efectivamente, necesitamos un producto, un mercado y tener la capacidad de introducir ese producto en el mercado. Y este punto es el más amplio, pues aquí entrarían las ventas y el marketing. Puedes tener el mejor producto del mercado, pero si nadie conoce el producto, no tenemos nada.

Debemos colaborar con personas que nos ayuden a potenciar nuestro producto o servicio, porque será difícil tener éxito en el negocio por sí solos. Y aquí entrarían las habilidades sociales también o las habilidades para crear sinergias con otras empresas o individuos.

Probablemente haya cientos de motivos diferentes por los que una empresa pueda tener éxito o fracasar, incluido el factor suerte. Aunque claro, cuanto más dedicación y esfuerzo pongas en evitar ciertos errores y aprender de los errores y aciertos que otros antes que tú han cometido, mucha más suerte tendrás.








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