Este comportamiento tóxico está drenando tu energía mental.

16 de noviembre de 2017



¿Alguna vez has pensado que para que estuvieras contento con tu vida actual, ésta debería ser de cierta manera? Probablemente todos hayamos caído en algún momento en esta idea de pensar que para ser felices debería cambiar esto o aquello.

Y es cierto que en la mayoría de los casos, cambiar la situación está en nuestras manos, por lo que únicamente debemos dejar de quejarnos y enfocarnos en los problemas, y comenzar a trabajar en los cambios. Pero se nos olvida algo, que es la aleatoriedad, también denominada para algunos como mala suerte en la vida. Y aquí es donde nos vamos a centrar en este momento para evitar ciertos comportamientos tóxicos y asumir cierta realidad que nos hará no vivir en una vida paralela que no tenemos.

Cuando crees que la vida debería ser de cierta forma para que así fuera lo suficientemente buena para ti, en realidad estamos ignorando las oportunidades actuales que tenemos disponibles, restando energía mental que en cierto modo provoca que nos resistamos a la vida real en lugar de centrarnos en disfrutar de ella.

(Ver: 10 Comportamientos tóxicos que están arruinando tu vida)

A. Carlos González, desarrollo personal, lecciones de vida
La mayoría de personas viven en un ciclo constante de resistencia.

En la mayoría de los casos, las personas que se encierran en estos ciclos han creado una especie de jaula psicológica en la que hemos sido condicionados para vivir, siendo el resultado de un pasado difícil o experiencias decepcionantes, la influencia social o los estereotipos que nos han vendido en televisión.

Cuando de forma consciente decidimos dejar de lado la idea de que nuestra vida debería ser así, y liberamos nuestra mente para hacer frente a los cambios inesperados de la vida, la aleatoriedad menos fortuita, los desafíos, los fracasos y el caos, estamos creando un espacio para la aceptación, el aprendizaje y el crecimiento.

De esta forma podemos aprender de nuestros errores y de los errores de los demás, y nos permitimos dar pasos hacia delante con cierta claridad mental, aceptando lo que la vida es, y dejando ir aquello que se fue. Eso sí, toda esa energía que ya no vamos a gastar en el "mi vida debería", ahora la enfocamos en construir desde aquí hacia donde queremos ir.

Debemos cerrar puertas, pasar páginas, completar capítulos, buscando la forma de centrarnos y enfocarnos en la situación actual y dejando en el pasado aquellos capítulos sobre los que ya no podemos escribir.

Lo que ocurrió ayer es incontrolable; lo que hagas desde ahora, puede cambiarlo todo.

Y no es fácil en muchos casos cerrar capítulos, porque incluso muchos capítulos deberás abandonarlos incluso sin cerrar. No será fácil, pero es lo que se debe hacer. Dejar atrás a personas que querías porque ellas no te querían a ti, o perder a personas a las que querías y te querían a ti.

Nada puedes hacer contra eso, salvo asumirlo, aceptarlo y continuar hacia delante.

(Ver: 3 libros que cambiarán tu forma de ver el mundo)

Deshazte desde ya de la idea de que puedes controlarlo todo.

Lo cierto es que no puedes controlar la mayoría de cosas que ocurren en la vida, y no puedes gastar tu energía en aquello que no puedes controlar. Concéntrate en aquellas cosas que sí puedes controlar, que a menudo es tu respuesta hacia lo incontrolable.

Es decir, no puedes controlar que una persona te deje, pero sí puedes controlar tu actitud para seguir avanzando en la vida. Vendrán otras personas si tienes la mente preparada para recibirlas y dejaste de vivir en el pasado.

Una gran parte del control que crees tener en tu vida es una mera ilusión.

En este sentido, Marc Chernoff ponía ciertos ejemplos de cómo no controlas gran cantidad de cosas:

  • Un joven que va al médico y sale diagnosticado de cáncer: Nada puede hacer contra ese diagnóstico. Su vida ha cambiado. Sólo puede asumirlo y luchar contra esa enfermedad para recuperarse. ¿Prefería esa persona no tener cáncer? Desde luego, pero ahora debe enfocarse en lo que va a hacer para salir de esa situación victorioso.
  • Una joven madre con dos hijos pierde a su marido en un accidente.
  • Decenas de familias que perdieron su casa en un tornado.
  • Un empresario estaba prosperando hasta que la economía colapsó .
  • Una empleada pierde su trabajo cuando su empleador se declaró en quiebra.
Sucesos de la vida, aleatoriedad (pues no hemos hecho nada bueno ni malo para provocarlos) y que están fuera de nuestro control. Una vez ocurren, debemos dar la mejor respuesta ante la situación que se nos presenta.

La vida es como una partida de poker, donde recibimos a veces buenas cartas y otras menos buenas. ¿Cómo responderás ante las cartas que has recibido? Puedes enfocarte y quejarte de las malas cartas que tienes, o puedes elaborar estrategias para jugar con esas cartas.

Cuando se trata de la mente, la estrategia es única: Seguir jugando pase lo que pase de la mejor forma que sepamos. No hay más.

Ahora, siendo realistas, tu campo de batalla es como un patio de colegio.

Hemos puesto algunos casos muy extremos de malas cartas en la vida, cuando lo cierto es que muchas personas no es que tengan malas cartas en la vida, sino que no se sientan ni siquiera a jugar.

En la mayoría de los casos, tratándose de personas que gozan de salud y que no viven en el tercer mundo, lo cierto es que muchos te exponen su situación como que están peleando contra un ejército, cuando en realidad su campo de batalla es un pequeño patio de colegio donde unas pocas decisiones valientes (o decisiones a secas) en lugar de gastar tanta energía en quejarse, podría cambiarles su situación de forma extraordinaria.


¿Qué podemos controlar en la vida exactamente?

Ya sabemos que no podemos controlar ciertas enfermedades, pérdidas de seres queridos, abandonos por parte de nuestra pareja o que quiebre la empresa donde trabajamos, y centrar tu energía en el problema en caso de que ocurra eso, es desperdiciar nuestra energía.

Pero podemos controlar ....
  • Cómo gastamos nuestro tiempo en este momento.
  • A quién le dedicamos nuestro tiempo.
  • Podemos elegir qué hábitos queremos elegir.
  • Qué hábitos queremos desechar.
  • Podemos elegir las personas con las que socializar.
  • Podemos elegir si queremos ser agradecidos con lo que tenemos o por el contrario queremos quejarnos.
  • Podemos elegir apreciarnos a nosotros mismos.
  • Podemos elegir decir NO a aquellas cosas que no estamos dispuestos a tolerar.
  • Podemos elegir qué queremos aprender.
  • Podemos elegir el camino que deseamos tomar hoy mismo.
  • Y podemos elegir cómo vamos a responder ante los fiascos y desilusiones que aparecerán sí o sí en la vida.
  • Podemos elegir también si una vez que suframos un fracaso o un abandono, lo queremos ver como una pérdida o una oportunidad para el crecimiento personal.
Y lo más importante, es que puedes elegir dejar de enfocarte en todas las cosas que no puedes controlar.

Ver: 40 Duras lecciones de vida que debes escuchar aunque no quieras escucharlas.







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