Los peligros de ganar una cesta de Navidad que la mayoría desconoce.

5 de diciembre de 2017



Es una conversación muy típica que se suele tener cuando ves a alguien que te dice que ha comprado un boleto en el que puede ganar una gran cesta de Navidad que incluye coches, motos, viajes, etc... y que está valorada en 300.000 euros o 1 millón de euros.

No sé en el resto de países cómo estará la situación y las cuentas que hay que rendir a Hacienda, pero al menos en España, si la mayoría de la gente supiera lo que te puede ocurrir en caso de que ganes un premio de ese tipo, sencillamente, las personas no comprarían participaciones de cestas navideñas a no ser que tengan liquidez para afrontar lo que viene después.

Cuando ganas una cesta de navidad, no te ha tocado un premio, sino probablemente una desgracia.

¿Cómo funcionan estas cestas?
¿Cuánto debes pagar a hacienda por un premio de este tipo?
¿Por qué deberías rechazar el premio en la mayoría de los casos a no ser que tengas liquidez?

Vamos a ver estas cuestiones.



¿Cómo ve Hacienda estas cestas navideñas?

Hacienda no entiende de coches, motos o jamones. Hacienda únicamente ve que has recibido un premio valorado en 300.000 ó 600.000 euros. Y como es evidente, quiere su parte. Pero no puedes pagarle con un coche. Hacienda cuenta el premio en dinero, y quiere que le pagues su parte en dinero. Aunque no tengas ese dinero. Siempre puedes vender artículos de la cesta, claro que no podrás venderlos al precio que hacienda te los valora.

Es cuando ocurren historias como la de Víctor Brun, ganador de una cesta valorada en más de 300.000 euros, y que ha puesto en peligro todos sus bienes por aceptar el premio.

Hacienda le reclama 142.000 euros de ese premio (el 46% del valor de la cesta). Y debe hacerlo en 2 pagos, a lo cual ya se le han sumado 28.000 euros de intereses por aplazamiento del pago y retraso en el primer pago.

Si no hace frente a ese pago, Hacienda procederá al embargo de sus bienes. Es decir, recibir ese premio ha puesto en peligro todo su patrimonio.

(Ver: Qué hacer si te toca un premio millonario de lotería - pasos a seguir)

Un premio que ya viene corrupto de antemano.




Hacienda reclama el pago de impuestos según el valor de los artículos recibidos. Lo más lógico para hacer frente al pago de esos impuestos (si no tenemos dinero líquido) es vender los artículos más caros de la cesta, como pueden ser los coches. El problema es que la casa de coches ya no te va a pagar el valor real del coche (es decir, el valor que Hacienda le da al vehículo y del que te pide el pago de impuestos). En el caso de Brun, la casa de coches le quitaría un 20% del valor del vehículo.

Dicho de una forma más sencilla, Hacienda valora los artículos a precio real, y te exige los impuestos de ese valor. Si vendes artículos para hacer frente a los pagos de Hacienda, a ojos del comprador que adquiera dichos artículos, ya son artículos de segunda mano.

Comenzaste a perder dinero en el mismo momento que ganaste la cesta. Bueno, más bien desde el mismo momento en que compraste el boleto.

Diferencia entre premios de dinero y cestas de Navidad.

En ambos casos vas a tributar a Hacienda, pero cuando se trata de un premio de dinero en metálico, la situación es mucho más fácil e intuitiva.

Los premios que superan los 2.500€ se les aplica una retención del 20% y que, por suerte para el ganador, es descontada inmediatamente a la hora de recibir el premio. Es decir, si te tocan 100.000€ a la lotería, recibirás 80.000€

El problema se encuentra cuando recibes artículos que se valoran en dinero. Estos artículos o lotes de productos tributan en dos tramos. El 21% a la hora de recibir el premio, y después debemos incluirlo en la declaración de la renta.

Como el IRPF es un impuesto progresivo, cuanto más alto sea el valor del premio, más altos serán los tipos impositivos.


En la mayoría de los casos, los ganadores de grandes lotes de productos o de esas cestas navideñas gigantescas con barcos, coches, motos y viajes... si pertenecen a la clase media o pobre, se ven obligados a rechazar el premio por no poder hacer frente a sus obligaciones fiscales.

En este sentido hay mucho desconocimiento, y la gente se lanza a comprar papeletas o boletos  de cestas atraídos por los artículos de lujo o por el valor de la cesta, sin saber que en el ejercicio siguiente de la declaración de la renta, deberás incluir todo aumento de tu patrimonio y pagar los impuestos correspondientes como si hubieras comprado el artículo. Y ésto se suma al otro 21% que has tenido que pagar nada más que recibir el premio.

Así que en resumen, si careces de liquidez, una cesta navideña de ese tipo es muy probable que no sea para ti.

Ver: 10 personas que ganaron la lotería y acabaron peor que antes de recibir el premio





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