domingo, julio 15, 2018
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Trabajo mal pagado

La crisis agudiza el ingenio o el tiempo invertido en el
trabajo. Cada día más se hace frecuente la necesidad de buscar más de un empleo
y compaginarlo para alcanzar esa cifra mítica que permite pagar los gastos
mensuales y vivir dignamente, sin grandes lujos. 

No sé si les pasa, pero sé a quién le pasa. Un amigo de un
servidor, permítanme no citar su nombre, lleva su vida laboral compaginando
esfuerzos para llegar a fin de mes. Otros no se presentan a diferentes ofertas
de trabajo por las exigencias que piden los empresas desmerecen el sueldo y
salario que ellos buscan. Otros trabajos pueden ser inferiores a nuestras
cualidades y nuestras posibilidades.

Se hace real, la frase de trabajo ahílo, pero… ¿a qué
precio?

 Compaginar esfuerzos

Se estudia una de esas carreras de difícil colocación y uno
se lanza al mercado laboral. Las ilusiones se desvanecen porque no consiguen
encontrar un trabajo que se adecue a los esfuerzos y estudios realizados. Se
consiguen entonces, pequeñas experiencias laborales, que compartidas consiguen
un sueldo a final de mes y, mis estudios y mis ilusiones, se ven fragmentadas
en: un rato de profesor universitario o de instituto para mostrar las grandezas
de la cultura a las nuevas generaciones. Escribo libros en mis ratos libres.
Realizo algún encargo particular sobre el mundo profesional al que me dedico y
me mantengo actualizado en las redes sociales en la búsqueda incesante de nuevos
clientes.

Reparto mis horas entre tantas actividades para conseguir un
poco de aquí, un poco de allí y otro poco de allá para conseguir la frase, de
que estoy trabajando, pero cobro poco.

Injustas ofertas

Estoy en paro, me he dedicado a formarme  y buscar nuevas opciones laborales y de vez
en cuando me llegan ofertas cuyas características son, en muchos casos,
inasumibles. Una titulación excesiva para los contenidos laborales que exigen;
una retribución laboral ínfima de acuerdo a sus exigencias laborales, unos
esfuerzos de desplazamiento que asumen el beneficio obtenido, etc.

La búsqueda de empleo se convierte en la agonía del empleo
perfecto, donde se compagine sueldos y salarios con esfuerzos y dedicación, en
un mundo donde la demanda baja las dignidades y donde, cuando la necesidad
aprieta, se encuentra trabajo, aunque no al precio deseable.

¿Conocen más casos?

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