5 Lecciones para el éxito en tu vida profesional y negocios que deberías seguir desde ahora.

9 de diciembre de 2016



Hay lecciones que únicamente podemos aprender con el paso del tiempo, a raíz de victorias y fracasos, por las buenas o por las malas, pero lecciones son. Hoy, a mis 37 años, si miro en retrospectiva, me doy cuenta de que durante mucho tiempo he podido estar equivocado en mi forma de pensar, en mi impaciencia por querer que algo ocurriera de inmediato, olvidando que algunas cosas, sencillamente requieren su tiempo.

También he observado cómo en aquellos momentos en los que parecía que no estabas avanzando, fueron momentos en los que "algo" se estaba consolidando y, posteriormente, recogí frutos. Y también he aprendido que muchas veces en el aspecto profesional, las cosas tienden ir a peor antes de ir a mejor. Se producen pérdidas antes de obtener ganancias, y debes invertir antes de recoger dividendos.

No hablamos únicamente en aspectos monetarios, sino también de tiempo y esfuerzo. Claro que también he aprendido que si siempre sales al mundo con la mentalidad de absorber nuevos conocimientos, con la humildad para seguir aprendiendo de las personas, y , aunque cueste trabajo creerlo, con la actitud de ayudar a los demás, por algún motivo, las cosas acaban saliendo bien y recibiendo gratificaciones. No siempre, pero sí las veces justas y necesarias para saber que estás en el buen camino.

Tanto en lecciones propias como lecciones de personas sabias por la edad y experiencia que ya acumulan, aquí van algunas lecciones cruciales para alcanzar el éxito que todos deberíamos asumir para, de esta forma, no cometer errores que otros ya cometimos.


(Ver también: 17 duras lecciones de vida y carrera que necesitas aprender a los 20 años)

1. Sé siempre cortés y mantén contactos.

¿Por qué digo ésto? A lo largo de los años conoces a muchas personas en el ámbito profesional: jefes, gerentes, clientes, compañeros de trabajo y competencia. Es cierto que no siempre podemos caer bien a todo el mundo, pero al menos, intenta ser siempre honesto, cortés y educado hasta con esas personas que te tienen entre ceja y ceja.

Como me decía una gran estratega empresarial: "sé amable con tu competencia, incluso cuando les estés destruyendo". Cuando en ocasiones he necesitado a un buen jefe de sección o un buen vendedor, no siempre he recurrido a viejos compañeros de trabajo. En ocasiones he recurrido a aquel tipo que desde la competencia me lo puso muy difícil.

La vida da muchas vueltas. He visto a un antiguo jefe echarme gasolina en el coche, y he visto a un chico que tenía bajo mi cargo convertido en un gran empresario. A ambos les tengo aprecio, y creo que ambos me tienen aprecio.

Muchas de las oportunidades de negocio provienen de esas personas que conociste hace 15 ó 20 años, por lo que cuantas más personas conozcas, más oportunidades de negocios tendrás.

Reconozco que personalmente no he cultivado todas las relaciones profesionales que podría haber cultivado, sobre todo por la falta de tiempo. No cometas ese error, y mantén dentro de lo posible esas relaciones con la gente que vas conociendo y que por su forma de ser, merece la pena. Y no únicamente por las posibles oportunidades profesionales, sino por la gratificación personal.

(Ver: 10 lecciones de vida que las personas aprenden demasiado tarde)

2. Planta muchas semillas. Con el paso del tiempo, algunas vivirán y darán frutos, otras morirán.

La mayoría de las cosas que merecen la pena, suelen desarrollarse de una forma gradual. A veces adquieres conocimientos y te decides a hacer algo, pero al no ver los frutos de inmediato, decides cambiar a otra cosa.

Un emprendedor realiza una fuerte inversión en un negocio, y al no obtener rentabilidad rápida, decide abandonar el negocio. Quizás hubiera sido mejor seguir los consejos de coemenzar en pequeño, pero pensando en grande. No quieras vender de golpe 1000 productos: vende 10, luego otros 10, y después 20. Eso es un crecimiento orgánico y sano donde se van asentando los cimientos y vamos invirtiendo progresivamente a medida que crecen las ventas.

Si desarrollas una aplicación, si haces una página web o lo que sea, ármate de paciencia, adquiere conocimientos en diferentes áreas, pon a prueba lo que aprendes y planta esas semillas. Sólo el tiempo dirá cuáles vivirán y cuáles morirán.

3. Deseo y pasión.

En una mesa de contratación, con el tiempo, aprendes algo que olvidan en muchas ocasiones los departamentos de Recursos Humanos. El currículum no dice nada, y los estudios y talento de una persona no dicen demasiado si esa persona no siente ese deseo de crecimiento y no le apasiona realmente el propósito que se le ofrece en la empresa.

Cuando una persona no tiene conocimientos, pero tiene pasión, buscará la forma de adquirir esos conocimientos para continuar creciendo. Si otra persona tiene los conocimientos y habilidades, pero le falta ese "algo" (deseo, pasión o no sé qué nombre ponerle), no tardará en ser superada por la persona apasionada.

No hablamos del deseo por trabajar, pues con la que está cayendo, la mayoría lo tienen, sino el deseo por ese trabajo en cuestión, por esa profesión. Cuando trabajaba en ventas, cada mes que pasaba, más motivado estaba. Cuanto más crecía la facturación y más clientes tenía, más ganas de obtener nuevos clientes tenía. En cambio, otros muchos, al cabo de los meses, veías claramente cómo ese interés por el trabajo se disipaba.

4. Págate a ti mismo primero, y no sólo en las finanzas.

En educación financiera se enseña la importancia de pagarte a ti mismo primero, pero en la vida en general, hay que hacer lo mismo, y no por egoísmo.

Antes de preocuparte por los demás, preocúpate por ti, antes de ayudar a los demás, ayúdate a ti mismo. Por ejemplo, en un avión, antes de ayudar a un niño, ponte tú primero la mascarilla de oxígeno. Es la única forma de ayudar a ese niño.

Es decir, desde una situación de debilidad, no podrás ayudar al resto. Así que ayúdate a ti mismo primero. Y ésto es aplicable en términos de salud también.

5. Aprende de toda experiencia.

Dicen que hay que fracasar para tener éxito. Y es cierto siempre y cuando analices y aprendas de ese fracaso. De no hacerlo así, ese fracaso no te habrá ayudado en absoluto. La vida no es lineal, y por algún motivo, en ocasiones somos tan ingenuos que los éxitos se nos suben a la cabeza, y tan estúpidos que los fracasos nos acaban golpeando en el corazón.

Extrae siempre una lección de cada uno de los altibajos que sufrirás a lo largo de tu vida. Nunca serás lo suficientemente listo como para no tener más que aprender. De hecho, casualmente, esas personas que he conocido que ya creían saberlo todo, comenzaron una tendencia bajista en sus vidas.

Camina por la vida siendo un eterno aprendiz, porque es la única forma de continuar avanzando y mejorando.

Ver: 8 duras verdades que aprenderás tarde o temprano.







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