domingo, octubre 14, 2018
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Evita estos errores psicológicos con tu dinero para mejorar tus finanzas personales.

¿Qué errores psicológicos debemos evitar en primer lugar con el dinero para tener unas finanzas personales saneadas?

Construir riqueza o lograr la libertad financiera no sólo requiere del estudio de números y cuestiones de finanzas personales. De hecho, es más importante de lo que pensamos tener un control mental y emocional acerca del dinero. Los problemas de dinero comienzan en nuestra mente. Somos víctimas de incontables errores psicológicos o sesgos cognitivos que perjudican nuestras finanzas cada día.

Os dejo con el vídeo donde hablamos de estas trampas psicológicas con respecto el dinero y con las que estoy seguro que muchos os vais a sentir identificados. Debajo del vídeo, os hago un resumen de los puntos que tratamos con alguna información adicional.

Recordaros que en próximos vídeos vamos a tratar tanto temas de Educación Financiera como errores psicológicos de todo tipo que afectan a todas las áreas de nuestra vida y que considero de vital importancia como base para aprender cualquier otro tipo de habilidad o profesión. Así que puedes suscribirte al canal desde aquí.

4 Errores psicológicos en Educación financiera que perjudican tus Finanzas personales.

1.  Pensar en el dinero en términos relativos y no en términos absolutos.

Este sesgo psicológico es muy común en la mayoría de las personas, ya que en ocasiones, el no tener este sesgo podría parecer incluso que no eres coherente. Me explico:

Si te tomas un café (1,20€), prácticamente nadie dejaría 20 euros de propina al camarero, pues sería una barbaridad, pero si vas a comprarte los muebles de tu casa o un coche, parecería una estupidez buscar dónde te venden eso mismo 20€ más barato o 50€ más barato, ya que hablamos de un importe considerable y el ahorro parece una minucia.

El ejemplo que ponemos en el vídeo es el siguiente:

Buscas unas zapatillas de deporte y entras a una tienda donde tienen esas zapatillas por 60€. Pero te dicen que una tienda que está a 5 minutos de allí tiene esas mismas zapatillas por 40€. Es decir, ahorrarías 20€. Si eres como la mayoría, irías a esa otra tienda para ahorrarte esos 20€, lo cual es lo más inteligente.

Ahora imagina que vas a comprarte los muebles de casa, y éstos te cuestan 2.000€. Te dicen que otra tienda a 5 minutos de allí están los mismos muebles por 1980€. Si eres como la mayoría de la gente, no irías a esa otra tienda para ahorrarte únicamente 20€ por ese importe de la compra.

Y eso es un error psicológico que nos hace ver el dinero como algo relativo, y no como algo absoluto. Puede que los importes de la compra varíen considerablemente, pero el ahorro es exactamente el mismo (20€). Si no tirarías 20€ a una alcantarilla, ¿por qué tirarlos en una compra?

Ver: Los mejores libros de Educación financiera

2. Decides ahorrar en el momento, y no por adelantado.

La mayoría de las personas tenemos un mecanismo mental que sólo nos hace acordarnos del paraguas cuando llueve. Es decir, llegamos a la conclusión de que deberíamos ahorrar cuando ya tenemos problemas económicos.

Incluso los más concienciados en cuestiones de educación financiera, apuestan por su fuerza de voluntad. Si algo podemos observar, es que la fuerza de voluntad falla.

El contrato de Ulises.

Cuenta la mitología que Ulises pidió que le ataran al mástil de un barco para así no sucumbir a los encantos de las sirenas.

Pues bien, eso mismo debemos hacer nosotros con el ahorro; planificarlo de antemano y tenerlo automatizado. Intenta hacer que cada mes, un porcentaje de tu dinero vaya a parar a una cuenta de ahorro o cuenta de ahorro de inversión. ¿Cuánto debes ahorrar cada mes? En ese artículo la respuesta, aunque mínimo un 20% de tus ingresos, y aconsejable a partir de un 30%.

Con el contrato de Ulises, lo que evitamos es tener que “tirar” de fuerza de voluntad cada mes para hacer lo que debemos hacer: ahorrar. De esta forma, sacamos la fuerza de voluntad una sola vez (el momento en que decides automatizar un porcentaje de tus ingresos para el ahorro), y te haces la idea de que es una letra más (una responsabilidad) a la que tienes que hacer frente. Precisamente a ésto es en realidad a lo que se le llama pagarse a uno mismo primero.

3. El coste de la oportunidad.

Sencillo de explicar en finanzas personales. Un error muy común es que no pensamos adónde más podría ir el dinero que gastamos, y por ese motivo lo gastamos. Es decir, si gastas 80€ en una cena o 50€ en cubatas una noche, es muy probable que no estés pensando adónde más podrías destinar ese dinero para mejorar tus finanzas personales.

El dinero que destinas a una cosa ya no puedes destinarlo a otra cosa. Igual ocurre a la hora de de invertir en proyectos o mejorar tu futuro. Por ejemplo, si hay dos cosas que deseas hacer: viajar a la India y sacarte una titulación en una academia privada, está claro que si usas el dinero para viajar a la India, ya no podrás usar ese dinero para mejorar tu futuro.

El coste de la oportunidad es un sesgo que trae muchos calentamientos de cabeza y arrepentimientos en el futuro, sobre todo, cuando una persona echa la vista atrás y en retrospectiva analiza cuánto podría tener ahorrado o invertido si no hubiera destinado el dinero a ciertas actividades.

4. El Efecto de costo irrecuperable.

Este sesgo unido a la aversión a la pérdida y al sesgo de compromiso, hace que no analicemos si hemos tomado una buena decisión para cortarla, sino que analiza únicamente cuánto dinero y tiempo hemos invertido en esa decisión.

Ejemplo: Un directivo con un presupuesto de 100 millones de euros para darle forma a un proyecto, en el momento que lleva ya gastados 90 millones, se da cuenta de que ese proyecto no va a tener éxito y que será tirar el dinero, pero como ya ha invertido 90 millones de 100 que tenía, lo más probable es que acabe de poner los otros 10 millones para acabar el proyecto.

Si hubiera descubierto que el proyecto iba destinado al fracaso cuando únicamente hubiera llevado invertidos 1 millón o 10 millones, lo más probable es que hubiera dejado de invertir y hubiera dado por perdido el capital.

Por lo tanto, en este ejemplo, el directivo no está analizando si la decisión es inteligente o no. De hecho, ya sabe que la decisión que ha tomado no es inteligente. Lo único que está mirando es cuánto dinero ha invertido ya en ella.

Este sesgo está presente en otras muchas áreas de nuestra vida, como puede ser el mantener una relación sentimental porque ya llevan 10 años juntos, o el mantener un trabajo porque ya llevas 20 años en la empresa. No solemos mirar por nuestro porvenir futuro, sino por lo que ya hemos invertido en el pasado.

Ver: Los mejores libros de bolsa y finanzas de todos los tiempos

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