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Negociar con un banco: Mostrar ignorancia financiera es firmar un cheque en blanco.

8 de septiembre de 2011



Mostrar ignorancia financiera cuando se cruzan las puertas de un banco, es sinónimo de otorgar un cheque en blanco firmado al banco. Es totalmente aconsejable que antes de dirigirte a un banco para abrir una cuenta de ahorro o de inversión, sepas de antemano qué tipo de cuenta quieres, qué mínimo de rentabilidad deseas y cuánto riesgo estás dispuesto asumir.

Es decir, tienes que conocer tu perfil de ahorrador y/o inversor, además de tener un mínimo de conocimientos acerca de los productos financieros y vehículos de inversión. Debes saber que en un banco todas las condiciones estipuladas son negociables. Debes saber que la materia prima de un banco es el dinero y que con la llegada de la crisis, los bancos tienen mucha más dificultad para obtener esta "materia prima" en el exterior, por lo que estarán más abiertos a negociar condiciones, aunque claro, si no tienes un mínimo de conocimientos, es evidente que no podrás negociar. Damos algunos consejos.

1. ¿Banco físico o banca online?

Tanto en los bancos físicos como en la banca online, hay diferentes condiciones según la entidad con la que contrates el servicio. Actualmente, la banca online, para el pequeño ahorrador, por regla general suele tener mejores condiciones, pues a un ahorrador no le interesa tener gastos de mantenimiento, ni algunas comisiones que están muy presentes en las entidades físicas y que puedes ahorrarte en la banca online.

Del mismo modo, para el pequeño inversor que decida iniciarse en bolsa, cuando se trata de pequeñas cantidades de inversión, suele ser mucho más rentable las condiciones de una cuenta de inversión en la banca online, pues las comisiones por operación suelen se menores. Está claro que con la banca online se pueden reducir comisiones y gastos de mantenimiento al tener menos gastos la propia entidad.

2. Rentabilidad.

La rentabilidad siempre va unida al riesgo (esto no es ningún secreto). El producto que menos riesgo tiene por excelencia es el depósito bancario a plazo fijo, por lo que el interés de estos depósitos es el baremo con el que debes medir otros productos o vehículos de inversión.

Es decir, si un depósito a plazo fijo te da un 3,25% TAE y te ofrecen un producto de inversión a un 7% TAE sin ningún tipo de riesgo, debes saber que hay "gato encerrado", pues riesgo debe haber seguro.

3. Palabras de las que debes huir.

Mixto, garantizado, estructurado.... estas son algunas de las palabras que adornan productos que no te generan rentabilidad, y mucho menos en una época de volatidad en los mercados. Todos sabemos que los fondos de inversión es un producto que cuando se contrata con un banco, rara vez sale ganando el cliente. Una forma de hacerle picar es emplear palabras como Fondo de Inversión Garantizado.

Un Fondo de Inversión Garantizado es ese fondo que en la letra grande te ofrece (garantiza) un 7,8,10% de rentabilidad, y en cambio en la letra pequeña te aparece que la rentabilidad garantizada es de un 0,5% anual, por lo que realmente la rentabilidad real de ese producto está por debajo de la inflación, y aún así, una vez descontados los gastos de cuentas asociadas, de mantenimiento y de gestión, probablemente ese 0,5% se quede en 0%, o lo que es peor, -0,3% (has perdido dinero).

Los fondos mixtos y estructurados son básicamente lo mismo, ya que destinan una parte de tu capital a renta fija y otra a renta variable. Lo que debes tener claro es que la gestión de capital en renta variable tiene gastos, y por regla general, se suelen comer la rentabilidad de la parte fija.


Un banco no miente, pero suele poner en el contrato unas cláusulas muy confusas que rara vez alguien sin conocimientos financieros llega a entender. Nunca inviertas en este tipo de productos si no tienes un mínimo de conocimientos. No hay mejor fondo de inversión que la propia selección de valores que tú mismo puedas hacer.


4. Tarjetas de crédito.

Poco más podemos decir sobre este producto. Una tarjeta de crédito es la responsable de los problemas económicos de gran parte de la población, ya que es un producto que te incita a comprar con una supuesta facilidad, y suele tener unos intereses similares a un préstamo personal, pues los intereses se aplican al total de la deuda. Las tarjetas de crédito son el enemigo del ahorrador.

Ahora están de moda las tarjetas de crédito que descuentan un porcentaje en las compras. Cuidado con esto, porque nadie "regala duros a pesetas", y lo que por un lado es descontado, terminas pagándolo en fuertes intereses sobre los "cómodos" plazos que te dan para el pago.

En este artículo explicábamos los tipos de tarjetas de crédito.


Como consejos finales, diremos que es de vital importancia en la actualidad, tener un mínimo de conocimientos financieros. No es difícil conocer lo básico, y suele ser un tema entretenido, sobre todo, debido a que si conoces el funcionamiento del dinero, te será mucho más fácil saber cómo poder multiplicarlo. De igual modo, es de vital importancia siempre leer la letra pequeña de cualquier servicio ofrecido por el banco. 

Una vez que conozcas lo mínimo, te darás cuenta que no existen los créditos al 0% de interés, ya que suelen ir acompañados de una obligación, bien sea contratar un seguro, una tarjeta de crédito, etc...

Igual ocurre con los regalos (Televisión, portátil) por domiciliación de nómina o pensión. Recibir el regalo conlleva a tener unas comisiones más altas de mantenimiento de la cuenta (leer letra pequeña), claro que sabiéndolo, éstas se pueden negociar.

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