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10 Motivos principales por los que se despide a un trabajador en una empresa.

13 de octubre de 2011



Existen mil razones por las que un trabajador puede ser despedido de una empresa. En ocasiones basta una simple falta, y en otras ocasiones se produce un cúmulo de causas que terminan colmando la paciencia del jefe. A veces el trabajador no entiende por qué ha sido despedido, o sencillamente, ante una "limpieza" de plantilla, se pregunta por qué lo eligieron a él para abandonar la empresa en lugar de otro compañero.

Entre las causas más comunes del despido rápido encontramos las siguientes:



1. Mentir en el Currículum o entrevista de trabajo.

En este caso podríamos decir que el trabajador provocó su propio despido incluso antes de ser contratado. Lo hizo el día que ante la desesperación por conseguir el puesto de trabajo, mintió en sus aptitudes, experiencia o simplemente dijo que sabía hacer todo lo que le solicitaban. Cuando llegó la hora de hacer frente a una tarea que supuestamente estaba preparado para realizar, saltó la alarma.

Es común escuchar en una entrevista de trabajo que el nivel de idiomas es medio, cuando realmente, más bien es bajo o nulo, al igual que los conocimientos en herramientas ofimáticas. Hay empresas que pasan por alto estas pequeñas mentiras. En cambio otras, se sienten estafadas y no dudan en despedir al trabajador.

2. Acostarse con un superior.

Todos sabemos que el trabajo abarca la mayor parte de nuestra vida, por lo que muchas historias felices de amor, comienzan en la oficina. El problema está en que a veces, con la mejor intención del mundo, un trabajador/a se puede sentir atraído/a por su superior y viceversa.

En estos casos, un porcentaje muy alto de personas no son capaces de separar lo personal de lo profesional, y en caso de "mal royo" entre los implicados, ambos habrán puesto en peligro sus respectivos puestos, aunque el primero en salir de la empresa será el trabajador (mucho antes que el jefe). En algunas empresas, el simple hecho de dar rienda suelta a los instintos naturales por parte de un ejecutivo, es motivo más que suficiente para poner en duda su profesionalidad.

3. Incompetitividad.

Quizás sea uno de los defectos más honorables, pues existen personas que sencillamente no sirven para la labor que realizan. Son personas simpáticas, generosas, humildes, se llevan bien con sus compañeros, etc... pero si no estuvieran en la empresa, la productividad no lo notaría. Suelen ser personas que probablemente se han equivocado de profesión y aún no han dado con aquello que realmente les apasiona y saben hacer. Son totalmente prescindibles en una empresa y son consideradas como un gasto.

4. Competitivo pero problemático.

Digamos que esta persona sería la estrella de la empresa, una figura aparentemente imprescindible. Es un aparente profesional en su sector, y sus buenos resultados han subido su ego hasta el punto que piensa que la empresa le necesita. Crea polémica entre sus compañeros, no respeta las directrices de la empresa, y desde luego, al tener buenos resultados cree que está por encima de las normas. A lo largo de mi trayectoria he conocido algunas de estas personas, y todas ellas aprendieron que tras su despido, la empresa siguió adelante y con una mejor armonía.

Digamos que estos serían los motivos de rápido despido, ya que es muy aconsejable no tener en la plantilla a trabajadores de este tipo. Por otra parte tenemos otros motivos por los que una empresa puede llegar a poner su mira en un trabajador. Son pequeños detalles que no se le da importancia hasta que un día se suman.

5. Errores que cuestan dinero a la empresa.

Todo trabajador puede fallar, y una empresa cuenta con ello. Una secretaria se puede equivocar en la dirección donde envía un pedido, un comercial puede equivocarse a la hora de redactar un presupuesto y un técnico puede fallar a la hora de fabricar un producto. Son errores que cuestan algo de dinero en la empresa, pero que pueden ser asumibles siempre y cuando no sean consecutivos, ya que eso indicaría que el trabajador no está centrado.

6. Demasiadas llamadas personales.

El típico trabajador que pasa gran parte de su tiempo laboral llamando a su familia, amigos, novia, etc... Lo de menos es que use el teléfono de la empresa para realizar estas llamadas, siendo lo más importante que mientras está colgado al teléfono durante horas, no está realizando su labor.

7. El navegante.

Cada vez son más los despidos que se producen por el tiempo que un trabajador pasa navegando por internet. Hay muchos trabajadores que no son conscientes de que algunas empresas tienen herramientas para detectar el tiempo que pasamos en internet para temas personales. En otros casos más graves se ha puesto en peligro la seguridad de una empresa por acceder a ciertas aplicaciones desde el ordenador de la empresa.

8. Una pelota mal hecha.

Hacer la pelota a tu jefe, puede que hoy día no esté bien visto, ya que entre otras cosas, eso denota inseguridad. Hay jefes que aprecian esta práctica, y en ese caso debería ser el jefe el que abandonara la empresa. Hacer la pelota suele ser una forma de llamar la atención de un superior "positivamente", pues intentaremos demostrarle que estamos comprometidos con la empresa, que estamos para cualquier cosa que nuestro jefe necesite y constantemente resaltaremos nuestras virtudes para buscar un ascenso. Este tipo de personas no suelen tener buenos resultados, pues a un buen trabajador, suele ser el jefe el que le hace la pelota para que permanezca en la empresa (son mentalidades).

9. Temas políticos.

Aunque parezca increíble, el hablar de política puede ser la gota que colma el vaso para que seas candidato a abandonar la empresa. Hay jefes (y personas en general) que tienen una ideología política que defienden "hasta la muerte", como si fueran familia de Zapatero o Rajoy. Es por eso que se debe evitar el hablar de política en esas reuniones que se forman tanto dentro de la empresa, como fuera de ella en cualquier celebración. De esta forma te puedes evitar el colocarte un cartel que diga "rojo o facha". Existen muchos casos en empresas españolas donde la ideología política ha sido el motivo determinante de "no renovación" del contrato laboral, o al menos, así fue expuesto por el trabajador despedido.

10. Sin motivo.

En ocasiones, y durante esta crisis se ha podido comprobar, no siempre despiden a un trabajador por algún motivo en concreto. Incluso puedes ser el más competente de tu empresa y ser despedido. Ante una reducción de personal para buscar el equilibrio gastos-beneficios de una empresa, suelen despedirse a los trabajadores que menos tiempo llevan en la empresa, pues se les pagará un finiquito mucho menor al que deberían darle a otro que lleva 15 años.

Es por este motivo, que tristemente, en ocasiones una empresa expulsa a un buen profesional para dejar a un trabajador algo más mediocre. Un motivo muy razonable, aunque sería cuestión de estudiar si la decisión es acertada, pues en tiempos de crisis, ahorrar en profesionales te puede salir muy caro.





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