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9 supuestos mitos sobre los grandes empresarios.

14 de noviembre de 2013



Cada escritor refleja sus puntos de vista acerca de lo que considera que se necesita para tener éxito en los negocios o las aptitudes que se requieren para ser un gran líder, un gran CEO o un gran empresario, y a veces suenan un tanto tópicos algunos de los consejos que dan los verdaderos empresarios. Incluso pueden a veces aparecer consejos contradictorios a simple vista, pero necesarios por la diversidad de opiniones.

Por desgracia, cada vez más observo cómo por la propia naturaleza humana de tender a lo fácil, muchos se refugian en los consejos de aquellos nuevos emprendedores que con un chándal y un portátil se han hecho millonarios en 12 meses con una aplicación que ha sido comprada por millones de euros.


Pareciera como si internet hubiera cambiado las reglas del juego en los negocios y empresa, pero hay personas que nuevamente nos recuerdan lo que son los negocios y lo que son los verdaderos hombres de negocios. Me llamaron la atención algunos comentarios de Steve Tobak, consultor tecnológico de Invisor Consulting y columnista habitual en sitios especializados sobre emprendedores. Por si alguna vez se te olvida, recuerda estas palabras de Tobak como pre-aperitivo empresarial para el emprendedor de hoy día:

  • Nombrarte a tí mismo Director General no te convierte en un Director General.
  • Tener una gran legión de seguidores en las redes sociales no te convierte en un líder.
  • Hay EMPRESARIOS y hay "empresarios"


Partiendo de esta base, vamos a desmentir algunos conceptos que se suelen emplear y que probablemente estén muy alejados de la realidad cuando hablamos de los grandes empresarios y del precio que pagaremos por ser empresarios, y por lo que no todo el mundo podría ser empresario o tendría capacidades para ser un gran líder. En este caso, no son verdades universales.


1. Los empresarios no piensan en la conciliación vida-trabajo.

Tobak tiene muy claro que los verdaderos empresarios son auténticos adictos al trabajo. De hecho, el trabajo es lo primero para ellos. No viven pensando dónde van a cenar con su mujer el fin de semana. Viven únicamente para hacer lo que les gusta- que es el trabajo- con quien verdaderamente aman -que es su empresa-. 

2. No creen en la marca personal.

Probablemente uno de los mitos más perjudiciales en los negocios sea "la marca personal". Un empresario no tiene ganas ni tiempo de aparentar lo que no es. Es más, según muchos empresarios, el fomentar una "marca personal" es considerarte un producto. Está claro que ellos no son un producto ni piensan en venderse a sí mismos. Sólo piensan en sus ideas y en cómo las van a convertir en grandes productos y servicios. 

¿Sabías que Warren Buffett tiene dos mujeres? (ver documental). Eso está mal visto en su círculo de inversores tradicionales, pero a él le importa un carajo. Él es así y no va a cambiar en ese aspecto. *Aclarar que la marca personal sí es importante en tu carrera profesional.

3. No son ciertas las historias de grandes ideas repentinas que se convierten en éxito.

Todo el mundo ha escuchado la historia de que a Newton le cayó una manzana y eso le inspiró en su teoría de la gravedad. Aunque nadie lo sabe, pondría la mano en el fuego a que a Newton no le cayó ninguna manzana, o al menos, así no se le iluminó la bombilla. Tras el descubrimiento de Newton hay un prolongado estudio y quebraderos de cabeza. Lo mismo terminó su teoría sentando en el retrete, pero quedaba más elegante la historia de la manzana. Es como cuando Thomas Edison aconseja sobre el trabajo duro hasta dar con el resultado y pone como ejemplo su bombilla, cuando hoy día todos sabemos que Edison no descubrió ninguna bombilla y únicamente compró la patente.

Ese tipo de historias de ideas de negocio repentinas quedan bien como atracción en una charla. De hecho, casi todos los actuales empresarios tienen una en su charla TED, mientras los antiguos empresarios sólo hablaban de trabajo duro, planificación y más trabajo duro.

Anécdota personal:
"Con 22 años, tras más de 3 semanas diciendo que iba a ir a visitar a un cliente importante, una mañana fui a ver a este cliente y conseguí traerme firmado un importante contrato. Cuando me preguntaron cómo es que había ido sin decir nada a nadie después de 3 semanas diciendo todos los días que iba a ir, mi respuesta fue que aquella mañana me levanté enérgico e inspirado, motivado para comerme el mundo. 
En la reunión anual de la empresa me pusieron como ejemplo de cómo cuando una persona está motivada es capaz de lograr cualquier cosa. En cambio, la verdad es que estuve 3 semanas dándole forma a mi visita y preparando hasta el más mínimo detalle, y lo cierto es que tardé 3 días más de la cuenta porque sólo de pensarlo se me rebotaba el estómago de los propios nervios (a pesar que siempre he sido una persona muy tranquila), pero quería hacerme con aquel cliente y sabía que sólo tenía una oportunidad. Así que no fue inspiración matinal."
Quiero decir con ésto que la planificación y el trabajo es lo que consigue hacer grandes los negocios, y no la suerte o algo que ocurre sin buscarlo, y aunque siempre habrá quien de el pelotazo rápido, lo cierto es que no es lo habitual.

4. No lo hacen por el dinero.

Aunque suene raro, la mayoría de los empresarios multimillonarios hace tiempo que dejaron de trabajar por el dinero. Digamos que el dinero es la muestra de su buen trabajo. Como decía el personaje ficticio Gordon Gekko: "no es por dinero, se trata de competir con otras personas". De no ser así, ¿tendría sentido acumular más de 50.000 millones como llegan a tener Slim o Gates?.

5. Tienen mentores de verdad.

Aunque adoremos las bondades y ventajas de internet, el seguir a ciertas personas influyentes en sus Blogs o cuentas de Twitter, eso no las convierte en tus mentores. No obstante, puedes aprender y mucho. Se suele decir que detrás de todo gran empresario hay un mentor de verdad. Si quieres hacer grandes cosas, vas a tener que buscar un mentor en la vida real. Rara vez un empresario tiene éxito en solitario. Y hasta donde sabemos, no hay ni una gran empresa cuyo fundador lo lograra sin ayuda.

6. No faltan ideas de negocio.

Por otra parte, Sallie Krawcheck, CEO de 85Broads (desde hoy ex-CEO), una red que une a más de 30.000 mujeres profesionales de todo el mundo, solía decir que ahí fuera hay más grandes ideas de negocio que grandes empresas, y que la única diferencia entre una idea y una empresa está en la persona y su disponibilidad para ejecutar la idea. Podemos crear empresas rentables o acabar en generando grandes fracasos, pero los grandes empresarios suelen arriesgarse con sus ideas.

7. Los lujos de los empresarios.

El concepto de millonarios tipo deportistas o estrellas de Hollywood también ha hecho mucho daño al concepto de millonario que nos lleva a confundir el estilo de vida real de los empresarios. En una gran empresa, se suele pensar que puedes gastar el dinero de la empresa como si fuera el tuyo propio, pero no deberías gastar el dinero "como tuyo" hasta que no sea tu propio dinero. Como ya repasamos en sus días, uno de los grandes errores en los negocios es mezclar las finanzas personales con las del negocio.

8. Quien tenga tienda que atienda.

Este es un viejo dicho español, donde no se concibe un pequeño negocio funcionando sin la presencia del propietario. Y precisamente esta creencia es la que nos ha dado una mentalidad de autónomos y no de empresarios, pues un empresario no deja de crecer, mientras que un pequeño propietario se mantiene hasta que su negocio muere. (Leer: Diferencias entre empresarios españoles y estadounidenses)

9. Los fracasos.

En ocasiones es cierto que hablamos del fracaso como algo "orgásmico", donde parece que es incluso aconsejable fracasar para aprender. Lo cierto es que no pasa nada si cometes gran cantidad de errores de tamaño moderado e incluso algunos medianamente grandes, pero sólo en los comienzos, ya que cuando eres un gran empresario, tus errores ya sólo pueden ser pequeños y moderados

Y la verdad es que fracasar no es nada divertido, incluso puede frustrarte seriamente. Aunque también es cierto que es de esas cosas que si no te mata, te hace más fuerte. Sobre todo, nunca hay que cometer el mismo error dos veces en los negocios, de lo contrario, los fracasos anteriores no te habrán servido de nada. (Leer: emprendedor tiene éxito después de fracasar 15 veces)






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