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9 cosas que debes saber antes de los 30 años.

28 de abril de 2015



Hay una edad ideal para asumir riesgos, equivocarse y aprender de los errores que cometemos. Digamos que esa edad son los 20 años. Siempre sin olvidar que los 30 no son los nuevos 20. Y eso te lo dice alguien que ya pasa los 30 años.

Mucha gente te dará consejos a esa edad, y por defecto, se tenderá a ignorar esos consejos. Otros los recogeremos con agrado. Los 20 años es una edad ideal para achacar ciertos errores a la juventud, pero la estupidez, en ocasiones, no tiene nada que ver con la edad. Hay idiotas con 20 y 25 años, y no son idiotas porque tengan 20 años. Son idiotas porque ser idiotas es su rasgo más distintivo. Son idiotas y punto. Y lo serán también con 30 y con 40. Si alguien ya se ha sentido ofendido, ya tiene por dónde comenzar a trabajar ;-)

(Leer: 21 cosas que los jóvenes y estudiantes deben asumir a los 20 años)

Saber que estás haciendo algo con la seguridad de que te vas a dar un batacazo, diciendo las típicas palabras de "Sé que me estoy equivocando, pero de los errores también se aprende", no te convierte en una persona valiente y arriesgada, sino en un [..insertar apelativo..]


Pero sí, a los 20 años no es nada malo cometer errores, siempre y cuando sepamos sacar las lecciones de esos errores. Finalmente, el progreso y madurez se traduce a la rapidez con la que aprendemos de los errores.

Si recibes consejos y la falta de aplicación te hace fallar, pero eres de los que ocultan el hecho de que has fallado por no aplicar dichos consejos en el pasado, eres "carne de cañón" para tener más problemas cuando superes la barrera de los 30 años.

(Leer: Los 12 peores errores que las personas cometen a sus 20 años)

1. No eres el único con buenas ideas.

Todo el mundo tiene buenas ideas, y la mayoría de la gente lo sabe. El problema es que la mayoría de la gente piensa en las ideas de otras personas como competencia de las suyas propias. Nuestra naturaleza competitiva nos impide reconocer que las ideas de otras personas, en última instancia, ayudan a nuestras propias ideas.

Isaíah Hankel, autor de Black Hole Focus, recomienda a los jóvenes que comiencen a abrir su mente y escuchar lo que otros tienen que decir también, aunque en principio pueda chocar con nuestras ideas. Debes estar dispuesto a explorar las ideas de otras personas, y no cerrarte en las tuyas propias.

Y ésto es aplicable a todos los ámbitos, tanto si hablamos de cultura, religión o ideas políticas. 

2. Los amigos valen más que el dinero.

Es mejor tener 100 amigos de 100 euros que un sólo amigo de 200.000 euros. Es fácil pensar que el dinero es la respuesta a todos tus problemas, pero no lo es. La gente es la respuesta. Tu red de contactos y relaciones que desarrollamos son de las cosas más valiosas, al ser algo que no te puede quitar un banco.

Se necesita gente para lograr grandes metas, por lo que una gran red de amigos o contactos, es en realidad el mejor patrimonio neto. 

Claro que conforme aumenta la calidad de esa red de contactos, también aumentan nuestras posibilidades.

(Ver: La regla del 50 - 30 - 20 para el éxito profesional)

3. Un poco puede ser mucho.

Todo el mundo sobreestima la gran cantidad de cosas que puede hacer en un corto plazo de tiempo, pero subestima de lo que es capaz en el largo plazo.

Los avances más importantes y los grandes éxitos no suceden en un momento de inspiración de un día para otro. Éstos se producen con el tiempo a través de pequeños y repetidos esfuerzos. Comienza con poco y hacer un poco cada día. A través de la constancia y la disciplina, ese poco diario provocará un resultado final que te sorprenderá, tanto si hablamos de un proyecto como en materia de ahorro e inversión (interés compuesto)


4. Intenta controlar sólo lo que puedes controlar.

No se pueden controlar ciertas situaciones, pero podemos controlar cómo manejar una situación. Muchas cosas malas te sucederán, y algunas de ellas aparentemente sin razón, pero ésto no va de lo que te sucede a ti, si no de controlar tu actitud para manejar aquello que te está sucediendo.

No pierdas demasiado tiempo en preguntarte "por qué está pasando ésto", así como no pierdas demasiado tiempo en criticar lo que pasa. Céntrate en la posible solución, si es que se puede solucionar.

Si un problema tiene solución, combatimos el problema con la actitud adecuada. Si no tiene solución, debemos dejarlo ir y seguir adelante.

5. Nadie es el malo de la película, según su propio punto de vista.

Con el tiempo te darás cuenta de que ciertas personas es mejor dejarlas de lado. Son lo que denominamos personas tóxicas, e intentar introducir por el camino a algunas de estas personas es únicamente una pérdida de tiempo.

Sólo hay dos opciones cuando intentamos cambiar a una oveja descarriada: o nosotros la cambiamos, o ella nos contagia de alguna forma a nosotros, y es más probable que ocurra la segunda opción. Aléjate lo máximo posible de estas personas, pues pueden provocar seísmos en nuestras vidas cuyas réplicas sigan teniendo consecuencias incluso después de los 30 años.


6. No siempre hay que atacar. A veces es mejor sentarse a esperar.

A nadie le gusta sentirse atacado, y es muy común el defenderse rápidamente, pero no siempre es lo más inteligente. En ocasiones, la estrategia más inteligente es que sean nuestros competidores los que se expongan.

No siempre debemos dar el primer paso, no siempre debemos atacar. A veces, no hacer nada es la mejor ofensiva, porque muchos de nuestros enemigos son tan torpes que ellos solitos se auto-destruirán.

Como decía Sun Tzu, en el famoso libro "El Arte de la Guerra" (Recomendado):

"Si esperas el tiempo suficiente en la parte baja del río, verás los cuerpos de tus enemigos cómo vendrán flotando"


7. Aprender sobre ventas te abrirá las puertas del futuro.

Por algún motivo, los vendedores tienen mala reputación, y por algún motivo, al menos en España, se les tiene muy poco respeto tanto en condiciones económicas como en reputación profesional.

Craso error teniendo en cuenta que tú ya has vendido (todo el mundo ha vendido). Puede que bien o mal, pero estás en ventas. Te vendes en todo momento, negocias cada día, cuando compras, cuando ligas, cuando sales a buscar trabajo, etc... ¿No te va bien en la vida?, probablemente sea debido a que no eres un buen vendedor.

Las ventas, junto a una sólida educación financiera serán las asignaturas más importantes de la vida, y que no se enseñan en las universidades. Si aprendes a vender, nunca te faltará trabajo. 

Si abres una empresa y ya sabes vender, tu negocio será más rentable que el de una competencia sin profesionales de la venta.

No importa quién seas ni a lo que vayas a dedicarte en el futuro. Estás/estarás en ventas de una forma o de otra. O vendes algo para poder vivir o te venderás a ti mismo en todo momento. No hay excepciones a esta regla, pues no hay ni una sola empresa en el mundo que no viva de la venta de algo.


8. Rodéate de personas que te desafían.

Si te dan a elegir entre tener un jefe adulador y uno muy crítico, ponte bajo el mando del más crítico. Encontrarás muchas personas que te seguirán a ciegas y todo lo que hagas les parecerá bien. Eso no te convierte en un buen líder. A veces únicamente significa que eres un tuerto liderando a un grupo de ciegos.

Te sentirás más cómodo en círculos donde eres el más inteligente, pero intenta hacer lo contrario. Intenta estar siempre en círculos donde seas el más tonto, pues únicamente de esta forma podrás aprender de esas personas. 

Busca rodearte de personas que desafíen tus límites, que nunca te dejen que te acomodes, pues en esta vida, el acomodarse, significa caída asegurada. Siempre hay que estar creciendo y aprendiendo.

Y desde luego, busca personas que te hablen con claridad, honestidad y sinceridad, aunque esa sinceridad no te guste al no ser lo que esperabas escuchar. Esas son las personas que debes tener en tu círculo.

9. No cambies por complacer a los demás.

Muchas personas cambian constantemente únicamente para encajar con los demás. Pierden su autenticidad para seguir modas o comportamientos. Es decir, dejan de ser ellos mismos para encajar con la manada.

Con el tiempo he aprendido que la mejor estrategia para sobresalir en un grupo es permanecer auténtico en el grupo, no gustarles.

No pierdas tu tiempo y energía tratando de complacer a la gente. Como muchas hemos dicho, mucha gente te querrá por ser cómo eres, y otros de odiarán por ese mismo motivo.

Si no te consideras un idiota, un capullo o un gilipollas, no cambies para parecerte a capullos, idiotas y gilipollas.






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