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Los 5 principios en los que Benjamin Graham basó su éxito como inversor.

10 de junio de 2015



Hace algún tiempo hicimos un artículo hablando de los 5 principios del value investing; un artículo complementario a éste y algo más extendido, el cual recomiendo.

Hoy día, cuando hablamos de Graham, la siguiente persona que se nos viene a la cabeza es el inversor Warren Buffett, ya que es el aprendiz más aventajado de Ben Graham, y probablemente uno de los pocos (no el único) que aplicó al pie de la letra las enseñanzas de Graham.

Todo gran empresario o inversor parte de unos principios para explicar su éxito, por lo que muchos se pueden preguntar cuáles fueron esos principios de los que partió Graham, y más importante aún, si hoy día es aplicable esa visión de la inversión de largo plazo que muchos creen ya acabada.

En principio, recordemos que tanto ahora como en la mejor época de Graham, ya existían muchos "gurúes" de la inversión que decían que lo más rentable era especular: comprar y vender, pero no mantener. En cuanto sube, vender. En cuanto baja, cortar la pérdida. Y desde luego, ya existía el trading, aunque era algo más bochornoso aplicarlo sin la tecnología actual.

El método del value investing se critica hoy, y ya se criticaba en la época de Graham.

Usamos un fragmento del libro "El Inversor Inteligente", del propio Graham, donde podremos obtener esos principios de los que partió para tener éxito como inversor e intentar entender la bolsa de la misma forma que Graham la entendía.

Durante la crisis de 1929 a 1932, se produjeron unas pérdidas de casi el 70% en los mercados, y fue donde Benjamin Graham prosperó buscando oportunidades dentro del mayor desastre bursátil que hasta entonces se había vivido.


Se dice que no hay registros exactos sobre las rentabilidades obtenidas por Graham, pero desde 1936 hasta que se retiró en 1956, su fondo Graham-Newman Corp, obtuvo por lo menos un 14,7% de rentabilidad anual, en comparación con el 12,2% obtenido por el mercado de valores en su conjunto, lo cual lo convierte en uno de los mejores de la historia de Wall Street.

Si nos vamos a los datos de las rentabilidades históricas de los mejores inversores del mundo, donde usamos los datos proporcionados por Forbes, según esta publicación, durante 30 años, la rentabilidad media anual de Graham fue de un 17%.

¿Cómo lo consiguió Graham?

Combinando su extraordinaria capacidad intelectual con un profundo sentido común y una amplia experiencia.

¿Cuáles son los principios de Graham que hoy día siguen siendo igual de válidos?

1. Una acción no es un simple símbolo en una tabla de cotización. Las acciones son participaciones reales de la propiedad de un negocio real, con un valor subyacente que no depende de la cotización de la acción.

Y es que quizás este tema sea el más olvidado por los inversores. No estás comprando papeles. Te estás haciendo partícipe de un negocio, y ese negocio compartirá contigo sus beneficios en forma de dividendos.

Como ya hemos explicado otras veces, si quieres formar parte de Inditex, compra acciones de Inditex, y Amancio Ortega compartirá contigo sus beneficios o pérdidas.

2. El mercado es un péndulo que oscila constantemente entre un optimismo insostenible (que hace que las acciones sean demasiado caras) y un pesimismo injustificado (que hace que las acciones sean demasiado baratas).

El inversor inteligente es aquel inversor que vende a los optimistas y compra a los pesimistas. Y desde luego, ese sistema es el más rentable en bolsa.

(Leer: cómo analiza Warren Buffett las acciones de una empresa antes de invertir)

3. El valor futuro de todas las inversiones es una función de su precio actual. Cuanto mayor sea el precio que pagas, menor será la rentabilidad que obtienes.

Está claro que si algo crees que vale 100, cuanto más barato lo compres, más ganarás cuando "eso" llegue a 100.

4. Por mucho cuidado que se ponga, el único riesgo que ningún inversor puede eliminar por completo es el riesgo de equivocarse. Es por eso que Graham creó lo que denominó "el margen de seguridad", que básicamente consiste en no pagar nunca un precio excesivo por muy interesante que pueda parecer una inversión. De esta forma, podemos minimizar (nunca eliminar) las probabilidades de cometer un error.

5. El secreto del éxito financiero está dentro de la persona. Si se llega a ser un pensador crítico que no acepta ningún "hecho" del mercado de valores como artículo de fe, y si se invierte con una confianza paciente, se podrá sacar un buen partido de forma sostenida, incluso en los peores períodos bajistas del mercado.

Desarrollando la disciplina y el coraje personal es posible impedir que los cambios de humor de las otras personas (inversores) rijan el destino financiero personal. Al final, el comportamiento que tienen las inversiones de una persona es mucho menos importante que el comportamiento que tiene esa persona.

(Leer: El secreto del éxito financiero de Warren Buffett)

Y es que, como ya mostramos, los inversores, como personas, estamos condicionados a ciertos sesgos que nos afectan en la inversión.

Los mejores inversores no suelen serlo por conocimiento en materia de finanzas, sino por una sólida psicología con respecto a la inversión.

Este artículo está basado en un extracto del libro El Inversor Inteligente, escrito por Benjamin Graham, adaptado y ampliamente modificado por Negocios1000.com






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