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La importancia de las personas de las que te rodeas, como nunca te lo han explicado.

3 de diciembre de 2015



Cuando tenía 16 años, un sábado por la noche tuve una experiencia poco grata. No es nada agradable que la policía te ponga contra la pared y te cacheen mientras cientos de personas observan la escena como si de una película se tratara.

Y lo más gracioso es que no había hecho nada, salvo estar con un grupo de amigos que a su vez se habían hecho amigos de otro grupo. Puesto que les pusieron a todos contra la pared, ¿por qué en mi caso iba a ser distinto? Estaba con ellos, y por tanto, era uno más de ellos.

No eran malas personas. Eran amigos fieles que siempre estaban cuando les necesitabas. El problema era que habían hecho nuevas amistades, entre ellos, un chico que se dedicaba a robar las radiocasetes de los coches en sus ratos libres, y otro que había acumulado más de 20 denuncias por agresiones antes de los 18 años.

Con este tipo de pandillas, sólo hay dos alternativas de futuro: o tú los cambias a ellos (muy poco probable), o ellos te cambian a ti (lo más probable). La tercera alternativa es que nadie cambie, en cuyo caso, tarde o temprano, acabarán metiéndote en problemas que no te has buscado, aunque en realidad, sí que te los has buscado por estar cerca de los problemas.


En mi caso rápidamente cambié de amistades. Y mi adolescencia mejoró bastante en calidad. Con el tiempo fui sabiendo de aquellos viejos amigos que tenía cuando era un adolescente, y la gran mayoría de ellos, o bien tuvieron problemas con las drogas o acabaron pisando la cárcel. En la edad adulta ocurre exactamente igual.

Como se suele decir, "somos la media de las cinco personas con las que más tiempo pasamos", por lo que si quieres ser una persona excepcional, rodéate de personas excepcionales.

Si alguien puede mejorar tu vida y aportarte valores que te hagan crecer como persona, pasa todo el tiempo que puedas con ellos. Si alguien puede arrastrarte hacia abajo, no pases nunca más de cinco minutos con esa persona. Y esto es aplicable para tu vida diaria, los negocios o tu carrera profesional.

Nadie consigue nada por sí sólo.

Aunque esté muy de moda eso de los "hombres hechos a sí mismos", lo cierto es que nadie tiene éxito por sí sólo. Detrás de todo Steve Jobs, hay un Steve Wozniak, y detrás de todo Bill Gates hay un Paul Allen.

Los grandes equipos de ventas se distinguen porque hay grandes vendedores en ese equipo, y en ocasiones, son los propios compañeros los que no dejan entrar a una manzana podrida en ese equipo.

Tendemos a rodearnos de personas tóxicas constantemente, y no siempre nos damos cuenta de que son tóxicas, porque pueden ser nocivas para nuestro desarrollo personal y profesional, y no ser malas personas. De hecho, hay personas que te dicen: "me metí en las drogas o alcohol  por culpa de mi pareja".

Es más, incluso las personas positivas pueden ser rápidamente desgastadas anímicamente. ¿Cómo? Hazle pasar tiempo con varias personas negativas.

Solemos decir que el éxito suele venir de la planificación, el trabajo duro y la perseverancia. Hay muchas personas dispuestas a trabajar duro y ser perseverantes, pero aún así, no logran alcanzar el éxito. Pero lo cierto es que el éxito, en realidad, no trata tanto de lo que eres capaz de hacer, sino de tu capacidad de rodearte de personas que pueden ayudarte a tener éxito.

El talento innato por sí solo podría ser inservible para ayudarte a tener éxito, si no conoces a ciertas personas con intereses similares, o que pudieran estar en la situación adecuada de beneficiarse ayudándote. Se le llama habilidades sociales, y esta habilidad es un predictor del éxito.

Si te rodeas de 5 personas más inteligentes que tú, serás el sexto en el grupo, y si te rodeas de 5 millonarios, serás el sexto del grupo. Ahora bien, si te rodeas de 5 idiotas, serás el líder del grupo. Es decir, el que encabezará el grupo. Y por lo tanto, el líder de los idiotas, que dicho de otro modo, serías el más idiota del grupo.

¿Y por qué 5 empresarios o millonarios iban a querer pasar tiempo con alguien como tú?

Esta pregunta me la hizo un lector por correo, y me gustó. Y es que siempre decimos que hay que rodearse de personas más inteligentes, de personas que hayan logrado lo que nosotros queremos lograr, etcétera. Entonces, ¿por qué alguien de esas características iba a querer pasar tiempo con nosotros, que en principio no podemos aportarle nada? Sería como si fuéramos nosotros los únicos beneficiados.

Lo cierto es que todo mentor, en sus días fue un aprendiz. Y por suerte, la mayoría de las personas de éxito suelen disfrutar ayudando a otras personas, porque ellos saben que si quieres ser verdaderamente grande en el ámbito profesional, debes tener en tu círculo a 3 tipos de personas:
  • Una persona mayor que tú o de mayor éxito de la que aprender.
  • Una persona en tu mismo nivel de éxito (mayor o menor éxito que tú mismo), pero que tengas ideas y conocimientos que complementen los tuyos, es decir, esa persona con la que en algún momento puedes discutir. Pero serán discusiones constructivas.
  • Una persona por debajo de ti a la que enseñar y entrenar.
Y esta tercera persona es la que te obligará a mantener la energía. Es la persona que te hará recordar tus inicios, y que en ocasiones, te hará tener los pies en la tierra. El éxito de esa persona será tu propio éxito, pues el protegido del mentor es como un "hijo profesional". Y de un modo aún más egoísta, la sabiduría y los conocimientos se asientan mucho mejor cuando se los enseñas a otra persona. Y de un modo aún más egoísta, entraría en escena la ley de la reciprocidad, donde incluso se puede ver como una inversión que una persona hace en otra.

Así que no hay dificultad en que una o varias personas con cierto camino recorrido, te incluyan en su círculo, siempre y cuando vean tus constantes ganas de aprender. También puedes usar algunas de las técnicas de influencia.

Aristóteles.

Aristóteles es considerado como una de las mentes más brillantes de la historia, el cual se desafiaba a sí mismo y trabajaba para perfeccionar su talento. 

Intercambió numerosas ideas con otros filósofos griegos de la época. Aprendió de su mentor, "Platón", y enseñó a un joven llamado "Alexander". A este joven, más adelante se le conocería como "Alejandro Magno".

Hay personas que te inspiran, otras personas te obligan a ser más competitivo y desafiarte a ti mismo.

Si nos fijamos en Steve Jobs, encontraremos un patrón común. Muchos trabajadores de Apple dicen que era un gilipollas y que no se podía trabajar con él. En cambio, las personas que acabaron creando sus propias empresas tras el paso por Apple, o siendo partícipes del éxito de otros gigantes tecnológicos, aseguran que trabajar con Steve Jobs fue la mayor bendición que pudieron tener en su carrera profesional, pues muchos de ellos lograron hacer cosas que no creían posibles, gracias a que Jobs les dijo que sí eran posibles.

(Ver: 6 defectos de Steve Jobs, que unidos entre sí, dieron lugar a la genialidad)

Finalmente, tanto si hablamos del ámbito personal como profesional, si te rodeas de chismosos, los demás te verán como un chismoso, porque nadie está a gusto en un círculo de chismosos si no es un chismoso. Lo mismo pasa cuando te rodeas de idiotas, o cuando te rodeas de personas que tienen ciertos hábitos dudosos o una visión extraña de la vida. Elige muy bien con quién pasas el tiempo en tus entorno laboral o en tus ratos libres.

En última instancia se aplica uno de los dichos más viejos: "dime con quién andas, y te diré lo que eres".






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