viernes, junio 22, 2018
EstrategiaPsicología

Cómo mentalizarte para hacer algo que odias

Si no puedes dedicarte a aquello que amas, intenta amar aquello que haces. Es fácil decirlo, pero prácticamente imposible de poner en práctica.

Seamos realistas. A todas esas cosas incómodas que debemos hacer y que son necesarias para lograr un objetivo concreto o simplemente para continuar con un proyecto, hay que añadirle algo que está por encima de ese nivel: Esas cosas que odiamos profundamente, pero debemos hacerlas. ¿Cómo mentalizarte en este caso para no procrastinar con este tipo de cosas?

Sé que en muchos casos se suele escuchar eso de “Si no puedes hacer lo que amas, intenta amar lo que haces”, pero lo cierto es que esta frase del mundo de la superación personal y autoayuda se puede aplicar a infinidad de cosas, pero es imposible amar ciertas cosas que son necesarias.

Por poner un ejemplo, no creo que nadie esté lo suficientemente loco como para amar “la semana del infierno” en el entrenamiento de los SEAL, donde caen la mayoría de los soldados aspirantes a este selecto cuerpo de élite. Es decir, a nadie le gusta estar 5 días sin dormir mientras te torturan pasando frío al límite de la hipotermia, pero es necesario hacerlo si quieres ser un SEAL.

A lo largo de nuestras vidas o a lo largo de la semana, encontraremos ciertas tareas que debemos hacer, pero odiamos hacerlas, así que es lógico que falle nuestra disciplina y que caigamos en la famosa procrastinación (postergar la tarea) frenando nuestra productividad.

Ver: Cómo evitar la procrastinación y ser más disciplinado

¿Cómo mentalizarte para hacer lo que odias?

Dado que hablamos de esas cosas que no puedes fingir que no existen y que son tareas que no puedes ignorar, hay que recurrir a un tipo de pensamiento que nada tiene que ver con el pensamiento positivo, sino más bien con asimilar la dureza de lo que vamos a hacer partiendo de que guste o no guste, debemos hacerlo por cojon*s.

Mentalízate en el tiempo. Ten claro que el esfuerzo acabará con el tiempo.

Saber que algo duro e insoportable acabará tarde o temprano y que ya no tendré que volver a hacerlo, es sin duda lo que mejor me ha funcionado a lo largo de mi vida en diversas áreas.

He aplicado esta mentalidad en cada duro entrenamiento de atletismo o artes marciales. No es agradable soportar dolor o agotamiento extremo, pero al ser algo necesario ese toque de dolor extra para estar mejor preparado que aquel otro que no desea recibir ese extra de dolor, te mentalizas en que serán 30 minutos o una hora desagradable, pero esa hora se pasa en 60 minutos, mientras que los resultados permanecen para el resto de la vida.

En la única cosa que no he aplicado esta mentalidad es con respecto a una operación sin importancia que tenía pendiente desde los 18 años, donde se me decía que iba a estar “fuera de juego” durante al menos 3 meses. Lo aplacé en el tiempo al no gustarme la idea de estar indispuesto durante tanto tiempo, por lo que fui aplazando algo que no tenía riesgo para mi salud hasta el punto que casi 20 años después, comenzó a ser peligroso para mi salud.

Finalmente, cuando ya no hubo más remedio, es cuando te das cuenta de lo estúpido que uno puede llegar a ser por evitar algo a lo que tarde o temprano te vas a tener que enfrentar.

Así que a partir de ahora, cuando sepas que debes hacer algo que no te gustaría hacer, mentalízate en que eventualmente, esa tarea o situación terminará, pero para que termine, en primer lugar, debes comenzar.

Piensa en la satisfacción que sentirás una vez que hayas hecho eso que debes hacer.

Repítete a ti mismo que te sentirás mucho mejor cuando acabes eso. Y recuerda que te sentirás mejor por dos motivos.

1. Porque ya estará acabado y no deberás volver a hacerlo.

¿Recuerdas que unas de las cosas que más repito es que “dentro de 5 años te lamentarás de no haber comenzado hoy”? Pues aplica ésto.

2. Porque sabes que en dolor está la recompensa.

En una ocasión le preguntaron a Muhammad Alí cuántas abdominales hacía. Él respondió que no lo sabía exactamente, pues sólo contaba las abdominales que hacía cuando comenzaba a sentir dolor, pues esas eran las abdominales que le hacían ser el campeón.

Ver: el secreto del éxito de Muhammad Ali

Así que en este caso aplica eso de que vas a realizar una tarea dolorosa, asquerosa, insufrible o como quieras llamarla, pero esa tarea es la que te conducirá a otro nivel, un nivel probablemente por encima de otras muchas personas a las que no les gusta el dolor.

Recuerda: El dolor es el mejor maestro, pero casi nadie quiere asistir a su clase.

En resumen, piensa en que el sacrificio tendrá fecha de caducidad y que sus resultados permanecerán para siempre. De hecho, a menudo, ese esfuerzo será muy corto en comparación con los beneficios que te aportará. Y piensa en el bienestar y sensación de productividad y ganancia que sentirás una vez acabada la tarea.

Hazle frente a esas cosas que llevas evitando desde hace tiempo, y hazle frente rápidamente a esas tareas diarias o semanales que menos te gustan para tenerlas acabadas cuanto antes y así poder destinar tu mejor energía a lo que más te gusta hacer.

 

Puede que sea muy obvio lo que acabo de decir, de hecho no es nada del otro mundo, pero no está de más recordarlo, debido a que a menudo se siguen olvidando estos puntos.

Ver: Los hábitos de los millonarios que debemos seguir

1 comentario

  • Pues no, porque si lo que odias es limpiar o planchar por ejemplo, y siempre tienes que volver a hacerlo porque todo se vuelve a ensuciar o arrugar, no puedes decir que esa tarea te va a llevar a otro nivel ni que ya estará acabado y no deberás volver a hacerlo… No te digo que no sirva para algunas cosas, pero no para todas.

    Por lo demás, me gusta mucho el nuevo diseño de la página.

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