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Negocios: Los 11 errores más comunes que los emprendedores primerizos cometen.

16 de junio de 2014



Siguiendo con la línea de errores que se comenten en los negocios, en esta ocasión nos centramos sobre todo en los errores del emprendedor primerizo, y que por tanto el saberlo de antemano puede evitar que muchos se lancen directos a caer donde otros ya han caído.

Para ello nos servimos de la sabiduría de algunos empresarios como Peter Baskerville, el cual ha iniciado más de 13 empresas, por lo que algunos de estos errores son cicatrices que aún sigue llevando encima. También recogemos algunos de los errores que cometió Michal Ugor, socio y fundador de 500 Startups.

1. No darle la debida importancia al flujo de caja (cash flow). Si además, estamos mezclando las finanzas personales con las del negocio, habremos perdido el control de las cuentas del negocio. Recuerda Baskerville que el flujo de caja es más importante que tu madre, ya que es lo que mide la liquidez de la empresa, y la rentabilidad. No olvides que un negocio puede tener problemas de efectivo y ser muy rentable, y a la inversa ocurre igual (aunque sólo por tiempo limitado).

2. No darte cuenta de que el mundo no va a morir de hambre esperando que abras tu negocio. Quiere decir con ésto que muchos emprendedores piensan que por abrir un nuevo negocio, la gente va a hacer cola en la puerta porque sí. Hay que adquirir una base de clientes, y los clientes hay que buscarlos, desarrollando todas las estrategias de marketing que estén a nuestro alcance; descuentos, muestras gratis, promociones, etc...

3. No conocer el punto de equilibrio de tu negocio. Puedes tener una idea de negocio brillante. Algunas tardan más en despegar, otras menos, pero es muy probable que tu negocio tarde desde los 18 meses a los 3 años para encontrar el punto de equilibrio, por lo que hay que estar preparado para tener las reservas necesarias de capital hasta que el negocio se financie por sí solo. Es por eso que siempre recordamos que un emprendedor debe contar con que el negocio tendrá más gastos de los previstos y menos ingresos de los calculados durante un período de tiempo probablemente largo.

4. No comprender los márgenes reales. Es sencillo. Compramos a 1€ y vendemos a 2€, ganando un 100% en la venta del producto. Es algo más complejo, pues probablemente necesitarás mucho más margen para cubrir todos los costes asociados al producto y comercialización. Puede que para ser rentable debas comprar por 1€ y vender por 10€. ¿Comprarían el producto a 10€?.

Ejemplo: Supongamos que en una cafetería el kilo de café cuesta 10€, y de ahí salen 120 cafés que vendemos a 1€. Eso es una rentabilidad de prácticamente un 1000%. Ahora calculemos el sueldo del camarero que pone el café, agua, luz, detergente de lavavajillas, azúcar e impuestos, y la rentabilidad no sería ni parecida.

5. Construir antes que vender. Muchos son los emprendedores que tienen una idea de negocio y directamente comienzan a invertir en la construcción de su negocio, local e incluso producción en masa de su producto. Primero hay que vender, aunque sea una muestra representativa, pero los clientes debes tenerlos incluso antes de abrir el negocio, y no después. Hay 2 artículos que te pueden ayudar a entender perfectamente este punto:
6. Socios erróneos. Como ya dijimos hace tiempo, el número ideal para emprender es un número impar inferior a 3, pero... puede que haya la necesidad de recurrir a socios, y en muchos casos elegimos un socio únicamente capitalista, cuyo dinero nos vendrá bien hoy, pero mañana... en otras ocasiones, nuestro socio puede convertirse en un problema. (Leer: 10 consejos a la hora de elegir un socio en nuestro negocio)

7. Mantener la idea en secreto. Probablemente éste sea uno de los errores más estúpidos que un emprendedor primerizo puede cometer. Es común el no contar nuestras ideas de negocio por el miedo a que nos la roben y que alguien se haga rico gracias a nuestra idea. Los copiadores no copian ideas, sino modelos que funcionan. ¿Puede ocurrir que alguien diga de copiar tu idea?, claro que sí, pero el comentar tu idea puede hacer que muchas personas digan de ayudarte, apoyarte e incluso pulir algunos posibles fallos con los que no habías contado. En el mundo debe haber miles de personas que desde hace años guardan celosamente potenciales ideas que aún no se han decidido a lanzar al mercado.

8. No buscar o usar la retroalimentación del cliente. El producto debe salir pronto pero no con prisas, y probablemente necesite mejoras. Esas mejoras deberemos fabricarlas en función de los consejos de los clientes que ya nos han comprado o en función de posibles clientes que hoy compran los productos de la competencia. El cliente será nuestro mejor consejero, ya que de él depende el futuro de nuestro negocio.

9. Subestimar la dificultad aún sabiendo que será difícil. Montar un negocio no es un camino de rosas, pero la mayoría subestima las enormes dificultades que encontrarás en la creación y permanencia del negocio hasta que éste se estabilice. Poco más podemos decir que no dijéramos ya en el precio secreto de emprender tu negocio.

10. No conocer la diferencia entre trabajo inteligente y trabajo duro.

Hay una enorme diferencia entre trabajar duro y trabajar inteligentemente, aunque en los negocios, probablemente deberás trabajar duro y además de forma inteligente. Lo cierto es que hay que aprender a organizarse y tener una elaborada estrategia. Sólo así podrás saber hacia dónde te diriges. No siempre el que trabaja 14 horas es más eficiente que el que trabaja 8 horas, pero sí que podemos asegurar que el que trabaja 14 horas de forma inteligente, es mucho más eficiente que el que trabaja 10 horas (de forma inteligente o no).

11. La toma de decisiones a la ligera. Muchos emprendedores se han grabado en la cabeza eso de que hay que asumir riesgos y perder el miedo a tomar riesgos, lo cual no significa que debas ir a lo loco en la toma de decisiones por haber asumido el riesgo. Grábate ésto en la cabeza:

"Cada decisión que conlleve un riesgo debe ser bien estudiada y analizada para dejar lo menos posible al azar. Tener miedo a los riesgos puede ser de cobardes, pero tomar decisiones sin calcular los riesgos, sencillamente es de idiotas, y no de valientes."






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